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31 de mayo de 2011

Edifican Monasterio donde Jesús multiplicó los panes..

El monje benedictino alemán, P. Jeremias Marseiile, dio algunos alcances sobre la construcción del nuevo monasterio que estará en el lugar donde Cristo multiplicó cinco panes y dos peces, a orillas del Mar de Galilea en Tierra Santa, con los que pudieron alimentarse más de 5.000 personas.


El relato del Evangelio de San Juan muestra a los Apóstoles de Jesús preocupados porque habían miles de personas a su alrededor que no tenía que comer. Jesús sale al encuentro de la situación y bendice los 5 panes y 2 peces que un muchacho tenía. Luego de que todos comieron, los discípulos llenaron 12 canastos con lo que sobró.

En declaraciones a la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el sacerdote alemán dijo que su comunidad, custodios de la Iglesia de la Multiplicación de los Panes y Peces, necesita un nuevo monasterio porque el construido en los años 50s’ ya no es segura.

"Los cuartos tienen grietas profundas y la casa se mueve un poco, ya que vivimos en una zona en la que los sismos ocurren por estar cerca del valle del río Jordán", indicó el monje benedictino.

La segunda razón, añadió, "es más importante, no solo necesitamos una casa nueva sino un nuevo claustro en el que la vida monástica pueda incrementarse y crecer".

Este lugar dedicado a la oración y la reflexión resulta de particular importancia para los monjes, no solo por la gran cantidad de turistas que llegan –con un pico de hasta 5.000 personas diarias– sino para tener un espacio de acogida para los jóvenes con discapacidad que llegan allí para ser atendidos, provenientes de Israel y el Banco de Occidente.

AIN aporta para esta obra más de 50 000 euros para la construcción del oratorio, que el P. Marseille describió como "el corazón del nuevo monasterio".

"La construcción va bien, ya estamos por terminar las celdas, luego haremos el ala oeste con el nuevo oratorio. Esperamos terminar la estructura de todo el monasterio en octubre, para mudarnos a fines de mayo del próximo año", afirmó.

El nuevo monasterio es un proyecto de la Asociación Alemana para Tierra Santa y los Monjes Benedictinos.

La actual iglesia está construida sobre el lugar en donde un templo bizantino fue destruido en el año 614 por los persas. La actual estructura contiene algunos restos del piso de mosaicos del siglo V.

Fuente: ACI.

23 de mayo de 2011

Visita virtual al Santo Sepulcro..

A partir de ahora, todas las personas que quieran tienen la oportunidad de visitar desde cualquier lugar y en cualquier momento el Santo Sepulcro de Jerusalén, también llamado Gólgota o Basílica de la Resurrección, lugar donde se produjo la resurrección de Cristo.

Esta basílica es un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalén.

Para acceder a la visita virtual, sólo tiene que hacer aquí y poder disfrutar de ella siempre que quiera.

Fuente: ReL.

14 de abril de 2011

La Pasión de Cristo, de la Beata Ana Catalina Emmerich

La lectura de las visiones de la monja Ana Catalina Emmerich acerca de la Pasión de Jesús nos deja impactados. El minucioso relato que la mística alemana –que vivió entre fines del siglo XVIII y principios del XIX– hace a un escritor alemán desde su lecho de enferma durante sus últimos años de vida, sorprende por su crudeza. Siguiendo el mismo orden de los evangelios (desde la Última Cena hasta la Resurrección), describe en forma exagerada, si se comparan sus narraciones con lo que dicen los evangelistas, los momentos de dolor del Señor, dejando en claro que fueron peor de lo que podía suponerse.


La elocuencia que las visiones de Ana Catalina le imprimen a los momentos culminantes del paso de Jesús por este mundo atraviesa las casi 200 carillas de la transcripción hecha por Clemens Brentano, que dieron lugar a la obra conocida como "La amarga Pasión de Cristo". Libro que, por otra parte, tuvo gran repercusión en su momento. Por ejemplo, respecto de la oración de Jesús en el huerto, en la cual, según el evangelio de san Lucas, el Señor "sudaba como gruesas gotas de sangre", la religiosa dice haber visto que Jesús, "empapado en sangre", oraba en una agonía casi interminable.
En los prolegómenos de su condena, cuando entre Herodes, Caifás y Pilato se dedican a decidir la muerte o liberación de Jesús, la esposa de Pilato –según Ana Catalina– juega un papel especial. Se la llama por el nombre que aparece en uno de los evangelios apócrifos: Claudia Procra. Ella se muestra interesada en la libertad de Jesús, intentando mover el corazón de su esposo de todas las maneras posibles. Pilato, a pesar de los intentos de Claudia, sucumbe ante la avanzada del Sanedrín, y condena a muerte a Jesús. La visión de la monja sobre esta situación insume varias páginas.
Los dolores físicos de Jesús aparecen en las visiones de la mística alemana con impresionante intensidad desde el momento del arresto y de la tortura. La flagelación y la coronación de espinas se describen mostrando la crueldad de los verdugos y la entrega de Jesús, indefenso, pero a la vez consciente de que DEBE soportar estos dolores porque la obediencia al Padre y la salvación de los hombres está por encima de su propia vida.
El detalle de la flagelación impacta especialmente. Ana Catalina afirma que la flagelación duró "tres cuartos de hora" y que fueron dos turnos de soldados (aclarando que estaban borrachos) los encargados de golpear, maltratar y flagelar a Jesús. Dice que sus fuerzas flaquean en muchos momentos, cayendo "bañado en su propia sangre", y que ante los golpes y atropellos, el Señor "miraba a sus verdugos con los ojos arrasados de sangre y parecía que les suplicara misericordia". Esta súplica no fue atendida por los soldados, pues "la rabia de ellos se redoblaba y los gemidos de Jesús eran cada vez más débiles". En medio de tanto dolor, dice que se destaca el consuelo de los ángeles, la oración sufriente del Señor, y el dolor de María, que aparece abatida y sostenida por algunos discípulos y María Magdalena.
Después de ser condenado a muerte, señala que Jesús es obligado a cargar con su propia cruz, al igual que ocurre en el relato del evangelio de San Juan. Pero hace una importante diferencia: describe en forma muy detallada siete caídas del Señor bajo el peso de la cruz, mientras que en ninguno de los evangelios se dice algo similar, y la tradición piadosa del vía crucis solo nombra tres caídas. La última, según ella, ocurre en el lugar mismo donde iba a ser crucificado. Y añade que luego de caer, los soldados lo obligan a pararse tirando de él para levantarlo. Ana Catalina refiere ese momento en estos términos: "¡Qué doloroso espectáculo representaba El Salvador allí de pie en el sitio de su suplicio, tan triste, tan pálido, tan destrozado, tan ensangrentado!".
Del relato de la mística alemana surge que quien está más cerca de Jesús en todo momento es su madre. María aparece sumida en un "indecible dolor" que hace que muchas veces se desmaye o pierda la conciencia. Según Ana Catalina, será la Virgen la primera testigo de la resurrección, a diferencia de lo que dicen los evangelios canónicos, que citan como la primera testigo a María Magdalena. Una mujer que, de todas maneras, se presenta en las visiones muy cercana a María, en una relación cargada de afecto.
El momento en que Jesús es clavado en la cruz es relatado de una forma particularmente cruda. La narración de los detalles de cómo fueron puestos los clavos, las dificultades "técnicas" de los soldados para clavar sus manos y sus pies, y el tormento de un cuerpo que ya no puede resistir más, no parece tener el pudor que sí tuvieron los redactores de los evangelios. En ese tramo, Ana Catalina se observa a sí misma en una actitud contemplativa, y dice que se hallaba "en la más profunda oscuridad donde no veía más que a mi Esposo clavado en la cruz". Y agrega sobre ese momento que en medio de las "siete palabras" que Jesús sentencia a modo de despedida, todo el mundo queda sumido en la misma oscuridad.
La muerte de Jesús, sin embargo, es descrita con bastante austeridad. Simplemente dice que Jesús, luego de proclamar la "séptima palabra" ("Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu"), dio un grito "a la vez suave y fuerte, que se oyó en el cielo y la tierra. Después de esto, Nuestro Señor inclinó la cabeza y entregó su espíritu".
De todas formas, la lectura de "la amarga Pasión de Cristo", debe ser hecha considerando que se trata de visiones personales, íntimas, de Ana Catalina, y que éstas no tienen otro asidero histórico más que su propia interpretación.

Textuales del relato de Ana Catalina:
Ante Pilatos, Jesús "era irreconocible a causa de la sangre que le cubría los ojos, la boca y la barba. Su cuerpo era pura llaga".
La flagelación duró "tres cuartos de hora", cayendo "bañado en su propia sangre" y mirando como si estuviera "suplicando misericordia".
"María se prosternó y besó la tierra allí donde su hijo había caído. Magdalena se retorcía las manos y Juan las consolaba, levantaba y alejaba".
"Ataron su pecho y sus brazos al madero para que el peso del cuerpo no arrancara las manos de los calvos. El sufrimiento era insoportable".
"La crueldad de los hombres lo desfiguró (...). Un gemido suave y claro salió del pecho de Jesús, y su sangre salpicó los brazos de sus verdugos".

La Iglesia ante las visiones de Ana Catalina.
Nacida en el pueblo de Flamsche, Münster, en el seno de una familia muy humilde y piadosa, ingresó a las 28 años en el monasterio de las Agustinas de Agnetenberg. Su vida estuvo signada por enfermedades y una invalidez tras un accidente que la postró en 1813 hasta su muerte en 1824. Desde su lecho le dictó al escritor Clemens Brentano sus visiones. Pese a su severa limitación, desarrolló un fructífero apostolado por el que fue beatificada.

Ana Catalina Emmerich mostró y experimentó en su propia piel 'la amarga pasión de Cristo', dijo el Papa Juan Pablo II cuando la beatificó el 3/X/2004. Se refería a los estigmas del padecimiento de Jesús que sufría la monja, pero no a sus relatos sobre los momentos culminantes de la vida de Jesús, que se encuentran en la categoría de visiones privadas no reconocidas por la Iglesia. Con todo, esas visiones fueron y siguen siendo hoy, a casi dos siglos de su muerte, fuente de inspiración religiosa para muchos. Además de que otros relatos de la monja, como los referidos a la vida de la Virgen, tuvieron un correlato en la realidad al permitir el hallazgo de la casa de María en Efeso.

 Fuente: Valores Religiosos.

1 de marzo de 2010

La Transfiguración del Señor...

Reflexiones radiales de Monseñor Rubén Oscar Frassia.
2º domingo de Cuaresma.
Evangelio según San Lucas 9, 28b-36 (Ciclo C).

En este Evangelio nos encontramos con la Transfiguración del Señor, donde el Padre le muestra su gloria junto Moisés y Elías: el Patriarca mediador y el Profeta. Es el Antiguo Testamento que está acompañando a Jesús, que va a vivir el momento más importante preparándose a su próximo éxodo, que deberá tener en Jerusalén.
Moisés y Elías parece que lo están consolando, animando para que dé el paso definitivo. Pero esto no significa “debilidad” del Señor, sino que es acompañamiento ante la misión de Jesucristo.
Luego está la voz del Padre que lo señala como Hijo y nos invita a escucharlo. Es “el ciervo de Yaveh que está destinado al sacrificio”. El sacrificio único que nos redime y lo hace nuestro Redentor, el Salvador, el Mesías. Y todo se va a concentrar en Jerusalén. Pero la última parte, el epílogo, no será la muerte sino la Resurrección. Es Dios que acompaña a Jesús para hacer este acto único y definitivo.
Todo esto, también tenemos que vivirlo. El hombre nace solo y muere solo. En la vida uno tiene que tomar decisiones que, muchas veces, las tiene que tomar solo. Ante grandes situaciones, ante conflictos, ante perplejidades, ante tentaciones, ante desafíos, ante miedos ¡tiene que tomar decisiones!
De allí que, cada uno de nosotros, el cristiano, debe prepararse para la misión para la madurez, para su pascua, para decirle si definitivamente a Dios. Que no tengamos miedo: el Señor pasó por nosotros; el Señor lo vivió, nosotros tenemos que repetir el mismo misterio.
Pero esta decisión de decirle si a Dios, es el acto más sublime, más humano más cristiano, más pleno, que una persona puede tomar: decidirse por Dios y alejarse de todo aquello que sea pecado.
No hay resultados tangibles, a veces, sólo la certeza de que el Señor guía nuestra historia. Muchas veces las decisiones terminan, aparentemente, en un fracaso. Pero el epílogo no es el fracaso sino que es la Vida Nueva, la Resurrección.
Que la Resurrección de sentido a nuestra vida y a las decisiones que tenemos que tomar, para ser más humanos y vivir cada vez más responsablemente como cristianos.
Les dejo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

28 de diciembre de 2009

Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

La Iglesia, en su misión ir por el mundo llevando la Buena Nueva, dedica un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"Luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en 3 días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, 3 fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor :
  • San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.
  • San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataro; el único Apóstol que se arriesgó a estar con la Virgen al pie de la cruz.
  • Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.