Un guante que cubría parte de una de sus manos estigmatizadas será recibido oficialmente por el rector del templo a las 17. Además, se entronizará una imagen del santo donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.
El Rector de la Catedral de Buenos Aires, Padre Alejandro Russo, invita el próximo viernes 23 a las 17 hs. a la recepción oficial del Mitón (especie de guante de punto, que solo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos) que cubría uno de los estigmas del Santo Padre Pío de Pietrelcina que quedará en custodia en la Catedral de Buenos Aires; reliquia que fuera enviado por el Padre Guardián del Santuario de San Giovanni Rotondo, Fray Carlos Maria Laborde. Además se entronizará en el Catedral la imagen donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.
A las 18 hs. Mons. Joaquín Sucunza, Vicario General de la Arquidiócesis, celebrará la Santa Misa; y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22 hs.
Habrá música y oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío.
Los Grupos de Oración creados por el Padre Pío de Pietrelcina para ser "faros de luz y de amor en el mundo", se encuadran en el Ministerio del alivio del sufrimiento y su principal labor es orar y trabajar en caridad acompañando a aquellos dolientes que transitan un tiempo que requiere más del amor fraterno.
Fuente: VR.
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23 de septiembre de 2011
17 de junio de 2011
Religioso en patines..
El joven hermano estadounidense Anthony Ariniello vive y estudia en Roma. En poco tiempo se ha convertido en una popular figura en la Ciudad Eterna debido a su peculiar medio de transporte: unos patines con los que los que llega a la Basílica de San Pedro a rezar.
El religioso de 32 años nacido en Colorado, cuenta que "cuando la gente me ve pasar con frecuencia escucho exclamaciones como ‘¡Wow, ese sí es un monje moderno!'"
Ademas, señaló que "¡el Espíritu hace todas las cosas nuevas! Se puede testimoniar que la nueva vida puede comenzar con signos sencillos. Las campanas de las iglesias y sus fachadas son bonitas, pero el espacio postmoderno necesita rostros más personales: una religiosa sonriente, una familia con cuatro hijos… y ¡un monje en patines!"
Sobre sus patines, su medio de transporte, afirma que no ve ningún problema y sí varias ventajas porque "son prácticos, económicos y ecológicos".
Para el hermano Ariniello, miembro de la Comunidad de las Bienaventuranzas, la sorpresa de la gente cuando lo ve andar en patines "tal vez esté en que nunca han visto antes a un discípulo de Cristo de esta forma. Yo mismo alguna vez estereotipé a la Iglesia como pasada de moda".
"Luego me encontré por primera con un Obispo cara a cara… en un juego de raquetbol. ¡Ese día comencé a escuchar de verdad a la Iglesia y descubrí que estaba llena de vida!", añade.
El joven religioso dijo que ese juego fue el inicio de un camino que ahora lo lleva al sacerdocio: "en 1997 en la Jornada Mundial de la Juventud en París escuché por primera vez la voz de Dios que me llamaba a la vida sacerdotal. Eso es algo que nunca había considerado antes porque quería casarme. Pero allí descubrí que el sacerdocio es otro tipo de matrimonio".
Tras ingresar al seminario diocesano de Denver, el hermano Ariniello descubrió unos años después que Dios lo llamaba a ser parte de la Comunidad de las Bienaventuranzas, una institución nacida en Francia hace 29 años que también agrupa a religiosas, sacerdotes y matrimonios, originada en el movimiento carismático.
El joven comenta que su comunidad resalta mucho la necesidad de la oración, la presencia de María y la Eucaristía. En su opinión "las nuevas comunidades han nacido para dar mucho fruto en la Iglesia".
Tras su ordenación en Francia en junio del próximo año, volverá a Denver. Eso sí "llevaré mis patines adonde sea que vaya", concluye.
Fuente: ACI Prensa.
21 de diciembre de 2009
Santo por Vocación...
Juan Pablo II, en la carta apostólica “Novo Millennio ineunte”, dice: “El ideal de perfección no implica una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos “genios” de la santidad. Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno. Doy gracias al Señor que me ha concedido beatificar y canonizar a tantos cristianos, y entre ellos a muchos laicos, que se han santificado en las circunstancias más ordinarias de la vida. Ahora es el momento de proponer de nuevo a todos con convicción este “alto grado” de la vida cristiana ordinaria”.
En la historia de la Iglesia, han habido Santos de todos los colores y razas y en todo tiempo y lugar. Ninguna profesión tiene la exclusiva de la Santidad y ninguna esta excluida de ella. Hay Santos para todos los gustos, desde niños pequeños a abuelitos, de débiles doncellas a robustos soldados, de reyes o Papas a agricultores analfabetos.
Veamos algunos ejemplos:
Reyes. Luis de Francia y Fernando de Castilla. Isabel de Hungría o Isabel de Portugal.
Soldados. San Sebastián, capitán romano que murió mártir, atravesado por varias flechas.
Profesores. Don Bosco, Marcelino Champagnat.
Políticos. Tomas Moro, patrono de los políticos. Canciller de Inglaterra, decapitado por no anular el matrimonio de Enrique VIII.
Madres de Familia. Sta. Mónica, mamá de San Agustín. Sta. Francisca Romana, Catalina de Génova, Gianna Beretta Molla.
Niños. San Pelayo y San Tarsicio. Y los beatos Jacinta y Francisco, videntes de Fátima.
Sabios. San Jerónimo, San Agustín, Tomás de Aquino, Teresa de Avila, Catalina de Siena.
Indígenas. San Juan Diego, el vidente de la Virgen de Guadalupe, y Katerina Tekakwitha, apache de Estados Unidos.
Médicos. Santos Cosme y Damián, mártires de nuestra fe.
Zapateros. San Crispín y San Crispiniano, dos mártires del siglo III.
Asesoras del Hogar. Sta. Zita, desde los 12 sirvió como empleada en una familia distinguida hasta su muerte, o Angela Salawa.
Papas. Los beatos Pío IX y Juan XXIII, de feliz memoria, y otros muchos como San Pedro, San Lino, San Cleto.
Esposos. San Isidro labrador y su esposa; Luigi y María Beltrame Quattochi (siglo XX) que, según dijo Juan Pablo II, vivieron una vida ordinaria de modo extraordinario. Tuvieron 4 hijos, 2 de ellos sacerdotes.
Familias. Como la familia de San Basilio y su esposa Emelia con todos sus hijos: Pedro de Sebaste, Gregorio Niseno, Macrina y el grande San Basilio Magno. Y también la familia del venerable Tescelín, su esposa la beata Alicia y sus hijos los beatos Guy, Gerardo, Humbelina, Andrés Bartolomé, Nivardo y el gran San Bernardo de Claraval.
En la historia de la Iglesia, han habido Santos de todos los colores y razas y en todo tiempo y lugar. Ninguna profesión tiene la exclusiva de la Santidad y ninguna esta excluida de ella. Hay Santos para todos los gustos, desde niños pequeños a abuelitos, de débiles doncellas a robustos soldados, de reyes o Papas a agricultores analfabetos.
Veamos algunos ejemplos:
Reyes. Luis de Francia y Fernando de Castilla. Isabel de Hungría o Isabel de Portugal.
Soldados. San Sebastián, capitán romano que murió mártir, atravesado por varias flechas.
Profesores. Don Bosco, Marcelino Champagnat.
Políticos. Tomas Moro, patrono de los políticos. Canciller de Inglaterra, decapitado por no anular el matrimonio de Enrique VIII.
Madres de Familia. Sta. Mónica, mamá de San Agustín. Sta. Francisca Romana, Catalina de Génova, Gianna Beretta Molla.
Niños. San Pelayo y San Tarsicio. Y los beatos Jacinta y Francisco, videntes de Fátima.
Sabios. San Jerónimo, San Agustín, Tomás de Aquino, Teresa de Avila, Catalina de Siena.
Indígenas. San Juan Diego, el vidente de la Virgen de Guadalupe, y Katerina Tekakwitha, apache de Estados Unidos.
Médicos. Santos Cosme y Damián, mártires de nuestra fe.
Zapateros. San Crispín y San Crispiniano, dos mártires del siglo III.
Asesoras del Hogar. Sta. Zita, desde los 12 sirvió como empleada en una familia distinguida hasta su muerte, o Angela Salawa.
Papas. Los beatos Pío IX y Juan XXIII, de feliz memoria, y otros muchos como San Pedro, San Lino, San Cleto.
Esposos. San Isidro labrador y su esposa; Luigi y María Beltrame Quattochi (siglo XX) que, según dijo Juan Pablo II, vivieron una vida ordinaria de modo extraordinario. Tuvieron 4 hijos, 2 de ellos sacerdotes.
Familias. Como la familia de San Basilio y su esposa Emelia con todos sus hijos: Pedro de Sebaste, Gregorio Niseno, Macrina y el grande San Basilio Magno. Y también la familia del venerable Tescelín, su esposa la beata Alicia y sus hijos los beatos Guy, Gerardo, Humbelina, Andrés Bartolomé, Nivardo y el gran San Bernardo de Claraval.
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