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23 de noviembre de 2011

El Sacerdocio, el “empleo” más feliz del mundo..

La lista de personas más felices por el trabajo que desempeñan también la encabezan los pastores protestantes. Los 10 primeros comparten que tienen poca remuneración económica y mucho trato humano.


¿Hay una relación entre felicidad y trabajo? ¿Alguien puede ser feliz desarrollando un empleo? A esta interrogante da respuesta una encuesta realizada por el National Organization for Research de la Universidad de Chicago, retomada después por Steve Denning en la edición digital de la célebre revista Forbes (cf. "The Ten Happiest Jobs").

Los resultados de la investigación son sorprendentes: la lista de las personas más felices por el "empleo" que desempeñan la encabezan los sacerdotes católicos y pastores protestantes. Les siguen los bomberos, los fisioterapeutas, los escritores, los instructores de educación especial, maestros, artistas, psicólogos, agentes de servicios financieros y, finalmente, los ingenieros de operaciones.

Como característica general compartida de estas diez "profesiones" está la poca remuneración económica y la entrega hacia los demás. En contraste, los diez empleos que causan más insatisfacción son (pese a suponer salarios más elevados, aunque menos trato humano):

1. Director de Tecnología de la Información
2. Director de Ventas y Marketing
3. Productor / Manager
4. Desarrollador Web
5. Técnico Especialista
6. Técnico en Electrónica
7. Secretario Jurídico
8. Analista de Soporte Técnico
9. Maquinista
10. Gerente de Marketing

En su blog "opinionator", en The New York Times, Todd May decía que un empleo con sentido causa una satisfacción que el mero sentido de compromiso no concede.

The Christian Science Monitor preparó y publicó una presentación on line (en inglés) sobre los "10 empleos más felices". Se puede ver la infografía en este enlace: http://www.csmonitor.com/CSM-Photo-Galleries/In-Pictures/The-10-happiest-jobs.

Fuente: VR.

7 de noviembre de 2011

Revelan que el salvador del soldado Ryan fue un Sacerdote..

En las memorias, el capellán Francis L. Sampson detalla cómo se organizó el operativo de regreso.

Quién que haya visto la película Rescatando al soldado Ryan (1998) , de Steven Spielberg, no se emocionó con la actuación de Tom Hanks en el papel del capitán John H. Miller, que –tras el desembarco en Normandía– recibe la orden de buscar a un soldado y enviarlo de regreso a los Estados Unidos porque su vida no debía correr riesgo luego de que su madre perdiera en la guerra a sus otros tres hijos. Y que, hacia el final del filme, llega a ofrendar su vida para que el soldado se salve. Pues bien: ahora se sabe que el verdadero salvador de Frederick “Fritz” Niland –la identidad real de Ryan– fue un capellán militar, Francis L. Sampson.

El propio Sampson –capellán de la 101º División Aerotransportada– volcó sus vivencias en el libro “Mirá allá abajo: Una historia de la Aerotransportada escrita por un sacerdote paracaidista”, de 1958. La cercanía de los homenajes que en los Estados Unidos se están organizando para 2012, por el centenario de su nacimiento, llevaron a que se vuelva a hablar de él. Y de cómo ocurrió realmente la historia que conmovió a millones de espectadores.

El filme plantea que el capitán Miller encara una ardua búsqueda. Pero, en la realidad, fue Fritz quien se contactó en el campamento con el padre Sampson a los pocos días del desembarco en las costas francesas. Fue luego de enterarse de que su hermano Robert –que también se había lanzado en paracaídas– había muerto y quería que lo ayudara a encontrar su cuerpo, que aparentemente estaba en un cementerio cercano. Pero en la lista de inhumados no aparecía su nombre sino el de otro hermano, Preston. Finalmente no sólo hallaron la tumba de Robert: Sampson descubrió que un tercer hermano había desaparecido luego de que su avión fuera derribado por los japoneses.

Al comunicarle esta última noticia, Sampson cuenta que Fritz comenzó a repetir: “¿Qué hará ahora? ¿Qué será de ella?”. Hablaba de su madre. El sacerdote le respondió que la mujer aún lo tenía a él y haría todo lo posible para repatriarlo. Y lo logró. Tras el reencuentro con sus padres –la madre no era viuda como aparece en la película– Fritz sirvió en una unidad acantonada en Nueva York. Al final de la guerra la familia recibió una sorpresa: el hijo supuestamente abatido por los japoneses había sobrevivido.

Si bien el padre Sampson no corrió riesgos para conseguir la vuelta de Fritz, sí los tuvo por otras situaciones. En su salto en paracaídas en el crucial Día D perdió su kit de misa y, en vez de ponerse a cubierto, se abocó a buscarlo en medio de la oscuridad, entre disparos y morterazos, hasta que lo encontró. Horas después, cuando atendía a unos heridos en una granja, fue detenido por soldados alemanes, que lo pusieron contra una pared con la aparente intención de fusilarlo. Sólo la aparición de otro soldado alemán que se percató de que era sacerdote, evitó su muerte.

El padre Sampson pasó 6 meses en un campo de prisioneros. Pero no se dio por vencido. Una vez liberado, volvió a la Aerotransportada. Años más tarde, estuvo en la guerra de Corea y en 1967 fue nombrado jefe de los capellanes militares de los Estados Unidos. Y –ya retirado– llegó a asistir a los paracaidistas que actuaron en Vietnam. En el célebre libro de Cornelius Ryan, “El día más largo”, las peripecias del cura ocupan varias páginas. No es para menos.

Fuente: Clarín.

28 de septiembre de 2011

Lo mismo que su madre..

"Lo mismo que su madre". Con estas palabras, un Sacerdote de la Arquidiócesis de Madrid dejó en silencio total a un taxista que quiso burlarse de él por la legalización del aborto preguntándole su opinión sobre esta práctica.


En una carta enviada esta semana al diario electrónico Hispanidad.com, el sacerdote José F. Guijarro reveló lo que vivió "cuando se estaba debatiendo la primera ley del aborto" y tuvo "que tomar un taxi, todo vestido de sotana".

"El taxista aprovechó la ocasión de que me tenía dentro del taxi, y no me iba a tirar por la ventanilla, aunque estuviera abierta, y me preguntó con un tono de guasa que para qué:--¡Vaya! Y ¿qué piensa usted de eso del aborto?"

"Si se hubiera dirigido a mí en serio, le hubiera respondido en serio, desde luego. Pero, ante el aire sobrador y de burla, aproveché que no sabía quién se le había metido en el taxi, y le respondí, sin alterarme un pelo: --Lo mismo que su madre".

Según el sacerdote, al taxista "le dio un espasmo de glotis (si su madre no hubiera pensado como yo, a él no le habrían dado la licencia del taxi), no pronunció ni una palabra más, y, al llegar al destino, le tuve que preguntar que cuánto era, porque, de lo contrario, me bajo sin pagar y ni se entera".

Fuente: ACI.

23 de septiembre de 2011

Hoy en la Catedral Metropolitana, una Reliquia del Padre Pío..

Un guante que cubría parte de una de sus manos estigmatizadas será recibido oficialmente por el rector del templo a las 17. Además, se entronizará una imagen del santo donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.


El Rector de la Catedral de Buenos Aires, Padre Alejandro Russo, invita el próximo viernes 23 a las 17 hs. a la recepción oficial del Mitón (especie de guante de punto, que solo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos) que cubría uno de los estigmas del Santo Padre Pío de Pietrelcina que quedará en custodia en la Catedral de Buenos Aires; reliquia que fuera enviado por el Padre Guardián del Santuario de San Giovanni Rotondo, Fray Carlos Maria Laborde. Además se entronizará en el Catedral la imagen donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.

A las 18 hs. Mons. Joaquín Sucunza, Vicario General de la Arquidiócesis, celebrará la Santa Misa; y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22 hs.

Habrá música y oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío.

Los Grupos de Oración creados por el Padre Pío de Pietrelcina para ser "faros de luz y de amor en el mundo", se encuadran en el Ministerio del alivio del sufrimiento y su principal labor es orar y trabajar en caridad acompañando a aquellos dolientes que transitan un tiempo que requiere más del amor fraterno.

Fuente: VR.

27 de julio de 2011

Un Sacerdote argentino en el corazón del África negra..

Sacerdotes argentinos misioneros en África hay varios, algunos son religiosos y otros diocesanos, y hasta hay dos obispos, uno en Angola y otro en Sudáfrica. Pero el caso del presbítero Ruiz es diferente ya que no está en África como misionero sino al servicio de la Santa Sede.


Monseñor Rubén Darío Ruiz Mainardi es argentino, nacido hace 47 años en Córdoba. Fue ordenado presbítero en Roma por el papa Juan Pablo II en mayo de 1994. Es sacerdote diocesano incardinado en la diócesis correntina de Santo Tomé, y miembro de la diplomacia vaticana. Hasta mediados de 2010 estuvo como Consejero de la nunciatura apostólica en La Habana (Cuba). Actualmente, enviado por la Santa Sede, vive en la República del Chad, en el centro del continente africano, desde donde cuenta sus experiencias en primera persona, reproducidas por la oficina de prensa del Opus Dei en Buenos Aires.

La capital del Chad es un “lugar de descanso”.
Desde hace unos meses tengo la alegría de encontrarme en la República del Chad. Es la primera vez que un diplomático vaticano reside aquí por lo que me encuentro en la larga fase de instalación.

La residencia por el momento es precaria. El personal y los medios de los que se dispone son escasos. Pero, como lo sabemos bien, nuestra fuerza no está en los medios, sino en Dios. Sabemos que se requiere paciencia, sobre todo hasta que se pueda contar con las condiciones necesarias, pero para eso me han enviado: para comenzar.

Vivo en la ciudad de N’Djaména, que en árabe chadí significa “lugar de descanso”. Es la capital del Chad y se encuentra en el Sahel, la franja de territorios que componen el área de transición entre el desierto del Sahara y la sabana africana.

Esta posición geográfica permite contemplar durante la estación seca el espectáculo de la trashumancia: el paso a pie por la ciudad que, bajo un sol abrasador y con temperaturas de más de cuarenta grados, realizan las tribus nómades del norte rumbo al sur, con miles de camellos, bueyes y cabras.

Un país de realidades contrapuestas.
El país es sumamente interesante y de realidades contrapuestas: tenemos arena en abundancia y a la vez fantásticas áreas verdes; pobreza y petróleo; musulmanes, cristianos y animistas; tribunales tradicionales (forma de administración de la justicia anterior a la colonización francesa) y tribunales de tipo occidental; sultanes y jefes de tribus; dos idiomas oficiales (árabe y francés) y más de 100 lenguas locales; un pasado (incluso muy reciente) colmado de guerras fratricidas y un presente bastante calmo; escuelas católicas, coránicas y del Estado junto a antiguos ritos de iniciación; folclore, etnias y culturas muy distintas distribuidas en una población de solo 11.275.000 de personas.

Hace unas semanas fui a escuchar una conferencia-debate en un centro católico de diálogo interreligioso. Lo curioso era que, en realidad, el 95% de los asistentes eran musulmanes. Todos se mostraban muy interesados en el tema que se discutía y participaban con sus preguntas y comentarios.

Lo que llamó mi atención fue que a la hora del ocaso se interrumpió la conferencia y todos se levantaron para rezar las oraciones indicadas por el Islam. La interrupción se realizó con muchísima espontaneidad y al finalizar los ritos obligatorios se reiniciaron las actividades con la misma naturalidad con la que se habían interrumpido.

Como yo no podía quedarme solo en la sala, cual pagano que no sabe orar, me fui por mi lado a rezar el rosario y regresé cuando la mayoría lo hizo. Me dije, entonces, un tanto sorprendido: “Se ve que tienen un ‘plan de vida’ y lo cumplen con absoluta naturalidad” y me acordé de las palabras claras de San Josemaría: “Cumplirás este plan [de vida interior], hijo, si no dejas ¡por nada! tus tiempos de oración” (Forja 737).

Una ayuda abierta a todas las personas.
Las mañanas son muy largas y productivas. Diariamente recibo la inesperada ayuda gratuita del almuédano de la mezquita vecina, que a las 4.45 am entona desde el minarete la primera adhan (llamada a la oración). Este “despertador” me sirve también para rezar por la conversión del almuédano tempranero.

Ya se han iniciado mis viajes al interior del país recorriendo las diócesis y sus parroquias, encontrándome con los obispos, los misioneros, el clero y los fieles laicos. La Iglesia Católica aquí es muy joven, tiene poco más de 70 años, no deja de crecer y tiene varios miles de catecúmenos. Cuenta con una arquidiócesis, seis diócesis y un vicariato apostólico.

Según las últimas estadísticas los musulmanes son el 50%, los cristianos el 25% y los animistas el otro 25%.

El último índice de desarrollo publicado por las Naciones Unidas, señala que el Chad ocupa el puesto 163 entre los 169 países que componen la lista; y al mismo tiempo -a causa de la especulación originada por el petróleo- su capital es -como lo indican algunos estudios- una de las ciudades más caras del mundo.

Por estas razones, la Iglesia, con sus pocos medios, da una importante ayuda a la población gracias a sus centros de alfabetización, escuelas, dispensarios y hospitales. Para mí fue una experiencia totalmente nueva visitar y dirigir unas palabras a los alumnos de algunas escuelas católicas, en las cuales el 90% de sus estudiantes son musulmanes.

Esta apertura de las acciones sociales de la Iglesia constituye en el país una de sus grandes diferencias respecto a las instituciones asistenciales organizadas por las demás confesiones religiosas.

La diversidad lingüística en algunas zonas complica bastante la tarea de evangelización. He conocido parroquias en las que hay hasta siete lenguas muy diversas. Esto hace la tarea pastoral muy compleja aún para los sacerdotes locales. Cuando visito alguna de estas parroquias intento ser breve y claro, pues cuando comienzan las traducciones en cada lengua no se termina nunca... y además, no siempre se está seguro de que los “traductores” que se encuentran en los pueblitos hayan entendido bien lo que se ha dicho.

Costumbres locales.
Cuando se llega a un lugar, en la mayoría de los casos después de cientos de kilómetros en coche, la costumbre local impone un simple ritual, que consiste en permanecer sentado (a pesar de que lo que uno desea en realidad no es otra cosa que estar un poco de pie), y beber al menos un vaso de agua.

Cumplidos estos pasos, que incluyen saludos especiales para las personas más importantes, el diálogo se realiza con gran espontaneidad. La comida tiene sus ritos que varían de región a región. Algunas costumbres me resultaron novedosas, por ejemplo, el jefe de la casa no prueba bocado hasta que todos sus huéspedes hayan terminado de comer el último plato. Por lo general, los alimentos se comen con la mano y a partir de un solo gran plato del cual se sirven todos los comensales, y los hombres comen en un lugar diferente al de las mujeres. En aquellas familias en las que hay un solo hombre, éste no come junto con su esposa, sino que invita a un amigo o vecino o asiste a la casa de estos para no comer solo.

La vida de familia se desarrolla al aire libre. Sobre todo en el campo, donde se encuentran muy pocas casas: en el norte son tiendas y en el sur chozas. En ambos casos, se trata de un solo ambiente, muy pequeño y sin ventanas. En realidad, tanto las tiendas como las chozas no están concebidas para habitar en ellas, sino únicamente para dormir y guardar las pocas pertenencias.


Una profunda sed de Dios.
Es verdad que tratándose de una evangelización muy reciente, quedan en la población todavía muchos elementos de superstición, pero es también verdad -y cuánto me alegré al notarlo- que hay una profunda sed de Dios. Aquí todos rezan mucho: musulmanes y cristianos; y todos quieren conocer más a Dios y aprender.

En cada uno de los países a los que hasta ahora fui enviado (Congo, Gabón, Eslovenia, Macedonia, Suiza, Liechtenstein, Cuba y Chad) me sigue ayudando a entender las culturas y a vivir intensamente mi ministerio en medio de gente tan distinta lo que nos enseñó San Josemaría: “El mundo nos espera. Si amamos apasionadamente este mundo es porque Dios así nos lo ha enseñado y porque es el lugar de nuestro campo de batalla -una hermosísima guerra de caridad-, para que todos alcancemos la paz que Cristo ha venido a instaurar”.+

Fuente: AICA.

21 de julio de 2011

Mis 10 hijos religiosos..!

Elizabeth Anikuzhikattil murió hace unos días a los 94 años y ya tiene fama de santidad. De sus 7 hijas, 4 son Religiosas y de los 8 varones, 6 se ordenaron Sacerdotes.


Elizabeth Anikuzhikattil, llamada Aleykutty por sus amigos, murió el pasado 14 de julio a los 94 años en Kerala, una de las zonas con más cristianos al sur de la India, después de una vida dedicada a su familia y a la Iglesia. Su marido Luke murió en 2006. Tuvieron 15 hijos y 10 de ellos entraron en vida religiosa.
El mayor, Mathew, es el obispo católico siro-malabar de Idukki, una Diócesis con 170 Sacerdotes, donde 260.000 personas (un tercio de la población) son católicos de rito siro-malabar.

De sus 7 hijas, 4 son religiosas: dos Hermanas del Sagrado Corazón, una Salesiana y una Franciscana Misionera de María.
De los 8 hijos, 6 se ordenaron Sacerdotes (incluyendo al obispo Mathew). Uno, Misionero de Santo Tomás Apóstol, murió atropellado por un camión en 1992, cuando volvía en motocicleta de dar Catequesis en un pueblo.

Nacer en la jungla entre elefantes salvajes. Otro hijo, Joseph, rector de un colegio salesiano y doctorado en misionología por la Gregoriana de Roma, recuerda su infancia familiar en la selva. Él nació en pleno bosque hace 53 años: sus padres estaban entre los pioneros que colonizaron la densa jungla de Idukki. En aquellos días hacían casas en los árboles para defenderse de las fieras y de los elefantes salvajes. "Mi padre, con otros pioneros, limpió el terreno boscoso y se asentaron en Idukki. Recuerdo crecer en una gran casa-árbol", explicó a DonBoscoIndia.com.

En esas condiciones precarias, de frontera, su madre dio a luz a 15 bebés a los que crió "con mucho éxito", afirma Joseph, orgulloso. La prueba más dura para la familia fue quizá cuando en más joven de los chicos, Savio, fue atacado a los 19 años por el síndrome de Gillen Barry, que causa grave debilidad muscular y ataca al sistema nervioso. "Estuvo 15 años postrado, y mi madre le cuidó sin que él nunca tuviese ni una llaga por estar en cama".

Hijos Consagrados, para ir al Cielo. Muchos en Idukki y Diócesis cercanas recuerdan estos días una promesa de San Juan Bosco, el fundador de los salesianos: "Un sacerdote es la mayor bendición para una familia y todos los que ofrecen sus hijos a la Iglesia serán bendecidos por muchas generaciones. Tienen el cielo asegurado", citan algunos, como el arzobispo de Shillong, Dominic Jala.

Un anciano salesiano de 90 años, el doctor Syvanus Sngi Lyngdoh, que está recopilando un comentario a la Biblia en 60 volúmenes en lengua khasi, se mostró contundente al comentar el caso de la señora Anikuzhikattil con la prensa católica local: "los padres que eduquen a más de 5 hijos como personas que amen a Dios y ciudadanos honestos, pueden estar seguros de ir al cielo".

La Iglesia católica Siro-malabar (http://www.smcim.smonline.org/), a la que pertenece la diócesis de Idukki (http://www.idukkidiocese.org/), está en plena comunión con Roma desde el siglo XIX, tiene su propio calendario litúrgico y celebra mediante el rito siríaco. Cuenta con 3,6 millones de fieles (solo 200.000 fuera de la India), 29 diócesis y más de 9.000 sacerdotes.

Fuente: RD

13 de julio de 2011

El Cura que le hace frente a la Mafia Calabresa..

Don Giacomo Panizza conduce una comunidad de discapacitados que se aloja en un edificio confiscado a la mafia más temida, la Ndrangueta. Pese a las amenazas, el religioso no descuida su tarea pastoral junto a personas frágiles que dan el ejemplo.


Don Giacomo Panizza es un cura frágil y discreto, pero seguramente valiente, una cualidad que le ha servido para lograr que una comunidad de discapacitados resida en un edificio confiscado a la temida mafia calabresa, la Ndrangheta, pese a las amenazas.
El edificio, de 4 pisos, situado en la carretera que conduce al aeropuerto de la ciudad de Lamezia Terme, cuna de varios clanes de la mafia calabresa, es un lugar sin gracia, insignificante.

Imposible imaginar que hace 9 años alojaba una enorme sala de juegos, Odisea 2000, uno de los múltiples millonarios negocios del crimen organizado para lavar el dinero proveniente del tráfico de droga.
"Es un edificio que construyeron ilegalmente, pese a que se encuentra en una carretera importante", cuenta a la AFP Don Panizza. "Pese a su tamaño nadie lo vio", comenta con ironía.

La batalla para ocuparlo surge después de que el gobierno adoptara desde hace 30 años en Sicilia y Campania y más recientemente en Calabria, una política para el uso de los bienes confiscados a los mafiosos.
Confiscado al clan Torcasio de Lamezia, el inmueble fue entregado en el 2002 a la alcaldía y dos años después a la asociación Proyecto Sur de Don Panizza.

"La alcaldía pensó primero instalar allí a la policía municipal, pero no quiso. Luego lo propuso a los gitanos, que se negaron a participar", cuenta Nunzia Coppedé, parapléjica, entre las primeras que se mudó al edificio con su silla de ruedas.
"Le dijimos a Don Panizza: si aceptas el reto, te apoyamos", recuerda, sin olvidar mencionar que al inicio tenían miedo.

Las obras para adecuar los locales para minusválidos tampoco fueron fáciles de efectuar: "Nadie quería realizarlas", rememora el religioso, quien ha sido amenazado y saboteado durante todos estos años.
"Le dijeron que iban a hacer explotar la casa con todos nosotros", relata Nunzia, tras mencionar los daños provocados intencionalmente a las camionetas de la comunidad y las intimidaciones sufridas.

El cura anti-Ndrangheta, autor de un libro sobre su experiencia con prólogo del escritor Roberto Saviano, padre del exitoso "Gomorra", sobre el imperio económico de la mafia napolitana, vive bajo escolta policial.

"Don Panizza cuenta con el apoyo de la policía porque es importante que los bienes de la mafia sean usados. Es un señal para que la población entienda que el Estado es más fuerte que la mafia", asegura Maria Gaetana Ventriglia, comisaria adjunta de Lamezia.

Además de alojar a la comunidad, el edificio es la sede de varias organizaciones no gubernamentales, tiene un apartamento para seis parapléjicos que viven como en una sola familia, un banco ético y una cooperativa agrícola de mujeres.
No obstante las "pesadillas" que le arruinan algunas noches, el religioso está orgulloso de haber dado un duro golpe a la mafia con otras armas.

"Lo más bello de todo es que lo han logrado personas muy frágiles, en silla de ruedas, desarmadas, pequeñas y sin títulos, las cuales se han revelado más fuertes que aquellas más robustas", asevera.

Gracias a su ejemplo, otras asociaciones han ocupado bienes confiscados y fundado una red para combatir la extorsión de la mafia a comerciantes y empresarios.
"Son movimientos que hay que impulsar, porque mucha gente está prisionera de la resignación y del miedo", sostiene Don Panizza, quien está convencido de que la sociedad civil se está despertando también en Calabria, como ocurrió en Sicilia.

Fuente: Valores Religiosos.

29 de junio de 2011

Oración por Benedicto XVI..

Oración por el 60° Aniversario de la Ordenación Sacerdotal de Benedicto XVI..


Señor, te damos gracias
porque has abierto tu corazón para nosotros;
porque en tu muerte y en tu resurrección
te has convertido en fuente de vida.
Haz que seamos personas vivientes,
vivientes de tu fuente,
y dónanos el poder ser nosotros también fuentes,
capaces de donar a este nuestro tiempo
agua de vida.
Te damos gracias
por la gracia del ministerio sacerdotal.
Señor, bendícenos
y bendice a todos los hombres de este tiempo
que están sedientos y en la búsqueda

Amén.

27 de junio de 2011

El día mas feliz de Benedicto XVI..

El próximo 29 de junio Benedicto XVI recodará los sesenta años del “momento más importante de mi vida”, su ordenación sacerdotal, recibida en la catedral de Freising, cerca de Munich.

Recibió el sacramento, junto a su hermano mayor, Georg, de manos del cardenal Michael von Faulhaber, conocido como gran opositor al nazismo. “Adsum”, “Aquí estoy”, fueron las palabras que pronunció en latín, ante Dios y ante el pueblo el joven Joseph Ratzinger, a sus 24 años.

El próximo miércoles la Iglesia universal revivirá ese día, pero el papa no quiere que sea un momento de exaltación de su persona, mas bien espera que sirva para promover entre la Iglesia el agradecimiento a Dios por el don del sacerdocio y pedirle que suscite nuevas vocaciones.

De aquel espléndido día de verano, Joseph Ratzinger recuerda un detalle que para otros pasó desapercibido y que comparte en su libro “Mi vida” (Ed. Encuentro, 1997).

No se debe ser supersticioso –escribe en esas memorias–, pero en el momento que el anciano arzobispo impuso sus manos sobre las mías, un pajarillo –tal vez una alondra– se elevó del altar mayor de la catedral y entonó un breve canto gozoso; para mí fue como si una voz de lo alto me dijese: va bien así, estás en el camino justo”.

Fue en esos días cuando Joseph Ratzinger descubrió lo que significa el sacerdote para la gente. “El día de la primera Misa, fuimos acogidos en todas partes –también entre personas completamente desconocidas– con una cordialidad que hasta aquel momento no me podría haber imaginado”, prosigue el papa en sus memorias.

Experimenté así, muy directamente, cuán grandes esperanzas ponían los hombres en sus relaciones con el sacerdote, cuánto esperaban su bendición, que viene de la fuerza del Sacramento. No se trataba de mi persona ni la de mi hermano: ¿qué podrían significar, por sí mismos, dos hermanos como nosotros, para tanta gente que encontrábamos? Veían en nosotros a unas personas a las que Cristo había confiado una tarea para llevar su presencia entre los hombres; así, justamente porque no éramos nosotros quienes estábamos en el centro, nacían tan rápidamente relaciones de amistad”.

(Re)descubrimiento del sacerdocio.

Este mismo (re)descubrimiento del sacerdocio, a nivel universal es el objetivo que se plantea Benedicto XVI al celebrar su aniversario del sacerdocio.
En este contexto, el prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, el cardenal Mauro Piacenza, ha enviado una carta a los obispos del mundo para promover 60 horas de adoración eucarística por la santificación de los sacerdotes, por las nuevas vocaciones y por Benedicto XVI.

En el texto, firmado también por el secretario de la Congregación para el Clero, el arzobispo Celso Morga Iruzubieta, se explica que las horas de adoración eucarística dedicadas a esta intención pueden ser continuas o pueden distribuirse durante el mes de junio, y debe comprometer “de manera particular, a los sacerdotes”.

El culmen de este recorrido de oración podría coincidir con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús –Jornada de santificación sacerdotal–, el próximo viernes 1 de julio”, añade la carta.
Con esta iniciativa, la Iglesia pretende homenajear “al pontífice con una extraordinaria corona de oraciones y de unidad sobrenatural, capaz de mostrar el centro real de nuestra vida, de la que surge todo esfuerzo misionero y pastoral, así como el auténtico rostro de la Iglesia y sus sacerdotes”.

Fuente: Moral y Luces.

30 de mayo de 2011

Hermanos celebran 40 años como Sacerdotes..

Los padres Berislao Ostojic (OFM) y Jordán Ostojic (OFM) celebraron sus 40 años de Sacerdocio con una Misa de Acción de Gracias, el pasado 19 de mayo, en la Basílica nacional de Nuestra Señora de Luján.


La Eucaristía fue presidida por el cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná y concelebrada por Sacerdotes amigos.

La elección del Santuario nacional no fue casual, se explicó, ya que la familia de los Sacerdotes es lujanense por adopción y bajo “la maternal mirada de la Virgen Gaucha nació y se cultivó la vocación sacerdotal y religiosa de ambos, y también la de otro hermano, Antonio Ostojic, religioso Marista”.

Los religiosos no dudan en afirmar que “la fidelidad a Cristo y a la Iglesia han sido fruto, en primer lugar, del ejemplo de santidad de vida de sus padres Ludovico y Matilde; de la sabiduría y santidad de su formadores, y del acompañamiento de las ininterrumpidas plegarias de sus ocho hermanos y de amigos”.

Los hermanos Berislao y Jordán Ostojic fueron ordenados sacerdotes el 19 de mayo de 1971 en Módena, Italia, por monseñor Artemio Prati, por entonces obispo de Carpi.

Ambos eligieron como lema de ordenación la plegaria del fundador, San Francisco de Asís: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz…

En tanto, a los jóvenes les dicen: “Vale la pena seguir a Cristo. Ser sus heraldos, sus mensajeros, llevando a todo hombre: paz, reconciliación, perdón, misericordia, esperanza, luz, alegría, comprensión, sanación, consuelo…ser ‘Cireneos y Verónicas’ de todo aquel hermano que sufre. Créannos es maravilloso. ¡Anímense!”+.

Fuente: AICA.

27 de mayo de 2011

No one is born a Priest..

(Nadie nace siendo Sacerdote).


La misma de "Nadie nace siendo Sacerdote", expresada en otro cartel, en este caso en la Diócesis de Raleigh (Carolina del Norte, Estados Unidos), que acompaña la imagen con las últimas líneas de Sacramentum Caritatis n. 25 donde se lee:

La pastoral vocacional, en realidad, tiene que implicar a toda la comunidad cristiana en todos sus ámbitos. Obviamente, en este trabajo pastoral capilar se incluye también la acción de sensibilización de las familias, a menudo indiferentes si no contrarias incluso a la hipótesis de la vocación sacerdotal. Que se abran con generosidad al don de la vida y eduquen a los hijos a ser disponibles ante la voluntad de Dios. En síntesis, hace falta sobre todo tener la valentía de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo, mostrando su atractivo”.

Un buen slogan y un buen mensaje.

26 de mayo de 2011

Nadie nace siendo Sacerdote..


Así de sencillo, así de simpática y así de convincente es la campaña vocacional del Seminario Diocesano de Tepic (México). Ya ha formado parte de otras campañas vocacionales en diversas diócesis de Canadá y Estados Unidos.
Algo tan sencillo y tan elemental que a veces se olvida. La Vocación, toda Vocación, y por tanto también la Vocación al Sacerdocio, es una semilla que Dios ha puesto en el corazón pero que, como las semillas de la parábola del evangelio, tiene que encontrar la tierra buena para poder crecer y desarrollarse. ¡Es necesario cuidar las vocaciones al sacerdocio!
Este cuidado comienza en la familia, iglesia doméstica, donde se produce el primer encuentro con Cristo resucitado en el Bautismo, donde se descubre y conoce a Dios como Padre bueno y creador y donde se reconoce y experimenta la acción de Dios en lo cotidiano de la vida. La vocación se cuida en la Parroquia, donde el niño y el joven encontrarán con frecuencia a Jesucristo en los Sacramentos, especialmente en la confirmación, en la penitencia y sobre todo en el Sacramento de la Eucaristía. Todos somos responsables de las vocaciones. Un sacerdote mayor, experto en Pastoral Vocacional decía que cuando empezaron a implantarse en las Diócesis las Pastorales Vocacionales, es cuando empezó la crisis en los Seminarios. Su explicación era muy sencilla: al hacer a una persona responsable de las Vocaciones en la Diócesis los demás piensan que las Vocaciones al Sacerdocio ya no son responsabilidad suya. Por eso este cartel publicitario recuerda que las responsabilidad ante las Vocaciones es cosa de todos y cada uno de los Cristianos, desde los padres, pasando por cada uno de los Sacerdotes, hasta el último fiel de la Parroquia. Todos podemos hacer algo por las Vocaciones al Sacerdocio. Podemos empezar rezando por los que se preparan ya para ser Sacerdotes y rezando por todos aquellos a los que, aunque todavía no los saben, Dios ha llamado para el Sacerdocio desde las entrañas de su madre.

16 de mayo de 2011

El Buen Pastor, rezar por Obispos y Sacerdotes..

Los invito a una Oración especial por los Obispos –¡incluido el de Roma!”-, exclamó el Santo Padre, al introducir el rezo del Regina Coeli, en este cuarto domingo de Pascua, que es también Jornada de Oración por las Vocaciones. Recordando el evangelio del día, el Papa quiso presentar a Cristo Buen Pastor como modelo para quienes en la Iglesia tienen responsabilidades de guiar a los fieles.

En este domingo surge espontáneamente recordar a Dios a los Pastores de la Iglesia, y a quienes se están formando para ser Pastores”.

Los invito por tanto a una especial Oración por los Obispos, por los Párrocos, por todos aquellos que tienen responsabilidades en la guía del rebaño de Cristo, para que sean fieles y sabios al llevar a cabo su ministerio”, dijo el Papa.

Hoy quiso también evocar el testimonio de los pastores recientemente beatificados, Juan Pablo II, el sacerdote mártir Georg Häfner, y el fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones, Justino Russolillo.

¡Demos gracias al Señor porque no hace que falten santos sacerdotes a su Iglesia!”, añadió el Papa a los presentes.

Durante los saludos en los diversos idiomas, el Papa se dirigió a los peregrinos alemanes, a quienes recordó el ejemplo del padre Häfner, beatificado este domingo en la ciudad de Wüzburg.

En el caos de la era nacional socialista, afirmó el Papa, el mártir fue un pastor fiel hasta el sacrificio de su vida por el rebaño, llevando a muchas personas, mediante la proclamación de la verdad y la administración de los sacramentos, a las aguas de la vida.

Vocaciones sacerdotales.
Pidió particularmente hoy oraciones por las vocaciones al sacerdocio, recordando que hace 70 años, Pío XII instituía la Obra Pontificia para las vocaciones sacerdotales.

La feliz intuición de mi Predecesor se fundaba en la convicción de que las vocaciones crecen y maduran en las Iglesias particulares, facilitadas por contextos familiares sanos y robustecidos por el espíritu de fe, de caridad y de piedad”, afirmó el Papa. Una Vocación se realiza cuando se sale “de la propia voluntad cerrada y de la propia idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, dejándose guiar por ella”, subrayó.

También en este tiempo, en el que la voz del Señor corre el riesgo de ser ahogada en medio de tantas voces, cada comunidad eclesial está llamada a promover y cuidar las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.

Los hombres, de hecho, siempre tienen necesidad de Dios, también en nuestro mundo tecnológico, y siempre habrá necesidad de Pastores que anuncien su palabra y que hagan encontrar al Señor en los Sacramentos”.+

Fuente: AICA.

14 de diciembre de 2010

Gemelos celebrarán Bodas de Oro Sacerdotales...

La comunidad católica de Paraná espera con entusiasmo el próximo 18 de diciembre para festejar los 50 años de sacerdocio de los hermanos gemelos César y Raúl Molaro, quienes por una delicadeza de Dios, compartieron no solo el día del nacimiento y el bautismo, sino también la fecha de su ordenación sacerdotal.

Los amigos, familiares y feligreses de los "Padres Molaro" han elegido como tema de la celebración "Cien años de sacerdocio. Salvadores como Jesús", inspirados en la suma de ambas vidas de entrega y el lema sacerdotal que comparten los hermanos.

Según informa la agencia católica argentina AICA, la comunidad de Paraná "celebrará este singular acontecimiento el viernes 17 de diciembre a las 19 con una misa en la parroquia San José Obrero (avenida Zanni y O’Higgins, Paraná, Entre Ríos), luego de la cual habrá una cena homenaje".

Ambos confiesan que descubrieron la vocación sacerdotal de niños, cuando acudían al oratorio Don Bosco de su ciudad, inspirados por el testimonio de entrega de un sacerdote alemán "abnegado, entregado, generoso y siempre alegre" que se fue de misionero al Chaco Paraguayo.

Para los hermanos Molaro, la familia es muy importante en la vida de un sacerdote. Eran nueve hermanos y Raúl recuerda que sus padres "gente sencilla y humilde de zona rural" sufrieron mucho con la muerte de dos hijas pequeñas antes de que nacieran los gemelos.

"Después, ya ordenados sacerdotes, supimos que mi madre, en medio de su dolor por la muerte de sus hijas, dijo: ‘Si Dios me da hijos varones los consagraré para que sean sacerdotes’", sostiene el Padre Raúl.

Al mismo tiempo, el Padre César recuerda que a pesar de la promesa, a su madre "le costó mucho que nos fuéramos al Seminario" pero "el día de la ordenación, ella lloró de emoción durante toda la ceremonia, y luego se sentía feliz y orgullosa de sus hijos sacerdotes. Yo pensé siempre cómo nos ayudaron las oraciones y el apoyo de nuestros padres y hermanos en la fidelidad al ministerio sacerdotal. Siempre pienso que la familia es fundamental para la fidelidad y la perseverancia en el ministerio".

Para el Padre Raúl "ser Sacerdote es descubrir el amor y el llamado de Jesús a seguirlo y trabajar, con Él para que los hermanos lo conozcan y lo amen. Es tratar de vivir una identificación con Jesús Sacerdote y Pastor al servicio de la Iglesia".

Su hermano agrega que "ser sacerdote es una gracia, un llamado de Dios. Es una participación del sacerdocio de Jesucristo, y por eso el sacerdote puede obrar en persona de Cristo cabeza, ya que se da una consagración especial y una configuración más profunda con Cristo sacerdote".

Sus vidas.

Los hermanos César y Raúl nacieron en Paraná el 3 de enero de 1935. El 20 de enero de ese mismo año fueron bautizados en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de su ciudad natal. Recibieron la confirmación el 1 de enero de 1947 en la catedral arquidiocesana.

Estudiaron en el Seminario Menor y Mayor de Paraná. Fueron ordenados diáconos el 9 octubre de 1960, y presbíteros el 18 de diciembre del mismo año.

El Padre César, además de vicario y párroco en distintas comunidades, fue director espiritual del Seminario Mayor, secretario canciller, Prefecto de Teología del Seminario Arquidiocesano, apoderado legal de varias escuelas y miembro del Consejo de Consultores, entre otras numerosas actividades desarrolladas a lo largo de estos años.

Por su parte, el Padre Raúl desde su ordenación fue vicario y párroco de distintas comunidades, capellán de colegios, capellán Unidad Penal Nº 1 (Cárcel de Paraná), asesor diocesano del Consejo de jóvenes de la Acción Católica, fundador del Movimiento de Encuentros de Juventudes Cristianas (Paraná), asesor de la Junta Arquidiocesana de Catequesis, director espiritual del Movimiento de Cursillos de Cristiandad; el 3 de agosto de 1986 se convirtió en miembro del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt.

13 de diciembre de 2010

Enamorados de Cristo para que la Iglesia sea cada vez más creíble...

AICA.

El sábado 20 de noviembre en la catedral N. S. de la Asunción, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, ordenó sacerdotes a los diáconos Sebastián Calabrese y Leonardo Chimento.
En la homilía, el prelado recordó que el sacerdote “está llamado por Dios para vivir en la Iglesia. Y lo llama el obispo y lo llama el presbiterio; por eso no se concibe un sacerdote individualista y separado”, por eso aclaró que “no son simplemente sacerdotes y después pueden hacer lo que quieran, sino que están metidos, llamados, al orden del presbiterado”, por lo que deben “estar unidos en comunión”. Entre otras cosas, el pastor diocesano dijo a los ordenados que “la Palabra de Dios los tendrá que alimentar siempre, iluminar siempre para iluminar y acompañar a los hermanos. El protagonismo no será de ustedes, el protagonismo es de Jesucristo, es de su Palabra y es del Espíritu Santo. Por lo tanto ustedes sean verdaderos oyentes de la Palabra de Dios, para que puedan alimentar a los hermanos”. “Ustedes también tendrán la dicha y la gracia de participar del ministerio eucarístico -añadió-; y en el nombre de Cristo podrán perdonar y absolver los pecados”.
En ese sentido les recomendó: “Si quieren que la vida de ustedes tenga sentido, ¡fusiónense al misterio de Cristo!, ¡suban al altar y quédense allí para vivir sagradamente el sacrificio! El sacrificio del cual ustedes son revestidos de Jesucristo, unidos e identificados con Él; y Él no sólo los alimentará a ustedes sino que también alimentará al Pueblo de Dios, por medio de ustedes”. Al recordar que Dios “también les da otra misión: el pastoreo”, precisó que “de alguna manera, el sacerdote de Cristo es sacerdote para Cristo para su pueblo y para la Iglesia”. Por otro lado, afirmó que “el sacerdote tendrá que ser un hombre de Dios y si no es un hombre de Dios no va a saber decírselo a la gente. El sacerdote tendrá que estar enamorado de un modo indiviso para que Dios siga siendo el centro de su vida, y que ustedes, desde ese centro, lo puedan comunicar a los demás. La gente necesita eso, la gente pide eso, la gente quiere eso. No quiere otra cosa”. “Dios no pide y después defrauda. Lo que Dios pide, lo da y lo da en abundancia. Confíen y sean siempre los que están enamorados de Dios. ¡Enamorados de Dios para no buscar en otro charco!, ¡enamorados de Cristo para servir a la Iglesia!, ¡enamorados de Cristo para dar la vida con Él!, ¡enamorados de Cristo para que nuestra Iglesia sea cada vez más creíble, más entendida, más amada y más respetada! A eso están llamados”, aseguró.+

15 de julio de 2010

Los curas del Impenetrable..

La misión de los discípulos de Marcelino Champagnat en el Noroeste logró que les restituyeran a los aborígenes wichís 20 mil hectáreas, impulsó la construcción de 350 viviendas con sus aljibes y levantó un colegio bilingüe.Además, creo una oficina para la defensa de los derechos del aborígen.
El rostro del Jesús en la cruz que pende en el altar de la capilla del pueblo enclavado en medio del monte Impenetrable no tiene las facciones. Se desprendieron con el paso de los años. Pero los hermanos maristas lo toman como una señal de Dios que recuerda que la cara de Jesús puede y debe reconocerse en la de todo prójimo, especialmente en los más desposeídos. Lo que viene muy al caso ante los pobladores de aquí: los aborígenes wichis que, en su padecer, a las severas carencias y despojos, suman la indiferencia de vastos sectores de la sociedad, cuando no el abierto desprecio. Por eso, hace poco más de 30 años la congregación fundada por San Marcelino Champagnat -conocida por sus prestigiosos colegios- decidió poner manos a la obra en estas tierras, tomar la posta que los franciscanos dejaron en 1950 y establecer una misión permanente que hoy exhibe frutos que ni los más optimistas imaginaron. Entre ellas, la restitución de 20 mil hectáreas a los aborígenes, la construcción de 350 casas y otros tantos aljibes y el levantamiento de una escuela bilingüe.
El primer objetivo de los hermanos maristas fue ganarse la confianza de los wichis, -con razón- tan descreídos. Les llevó años. "La clave fue la entrega, la mano tendida, el que comprobaran que no les veníamos a sacar, sino a dar", dice el hermano Martín, que lleva aquí 18 años. Como buenos educadores, los maristas se hicieron cargo de una escuela pública que necesitaba atención. Pero la primera gran batalla fue conseguir la restitución a los aborígenes de 20 mil hectáreas que el gobierno les había dado a los franciscanos a poco de instalarse aquí, allá por el año 1900, y fundar el pueblo. De la boca para afuera, el gobierno provincial, finalmente, accedió al pedido. Claro que puso una condición de difícil concreción: la demarcación del terreno. Lejos de amilanarse, los hermanos, sabiendo que el Ejército había en el pasado delimitado el perímetro, se internaron en el monte con un grupo de aborígenes a puro machete. Con brújula, péndulo y mucha fe, el hermano Martín fue, increíblemente, descubriendo uno a uno los mojones. El gobierno debió terminar accediendo a la escrituración.
El siguiente desafío fue la distribución de la tierra. Su loteo implicaba el riesgo de que, con diversos ardides, los terrenos pudieran ser comprados de a uno por extraños. Y que así los aborígenes fueran perdiendo algo que, para su idiosincrasia, es mucho más que una extensión que se compra y se vende, sino que hace a sus raíces y su cultura. Por eso -con el eficaz asesoramiento de los maristas-, se acordó que los wichis crearan una asociación que asumiría la propiedad de la tierra. "Felices por la delimitación del perímetro, los acompañé a comunicarle a la policía que iban a poner el cartel 'tierra aborigen', pero nos 'mandaron a pasear'", recuerda el hermano Martín. Y agrega: "Cuando volvíamos, les dije que el episodio me había resultado muy duro y ellos me respondieron que estaban acostumbrados, que con frecuencia el patrón los desprecia y maltrata. Cuando eso pasa –me contaban- nos sentamos debajo de un árbol, lloramos un rato y una vez que creemos que se calmó, volvemos porque necesitamos el pan". De todas formas, hoy exhiben con orgullo el cartel.
Asegurada la tierra, el siguiente paso fue la vivienda. Y la urgencia de reemplazar sus ranchos de adobe y paja, verdaderos nidos de vinchucas en una zona donde el mal de Chagas, junto con la tuberculosis, hace estragos. Fue así que los hermanos maristas se lanzaron a la búsqueda de dinero del Estado nacional, del provincial y de los privados a través de la Fundación Marista. Pero no querían que los aborígenes recibieran todo "del cielo", sino que fuesen sujetos de su propio desarrollo. Por eso, decidieron capacitarlos en la construcción. Lo primero que aprendieron fue la fabricación de ladrillos. Después, cómo hacer cimientos, levantar paredes, abrir aberturas, colocar techos. Les pusieron, además, una condición: todos debían colaborar en la construcción de las viviendas. Con el paso del tiempo, sumaron 350 viviendas, a las que los hermanos maristas pidieron que se les agregara un cerco de alambres por una sencilla razón: para que los moradores desterraran la costumbre, completamente insalubre, de vivir con gallinas, patos, chanchos, cabritos y tantos otros animales.
El logro más reciente fue la construcción de los 350 aljibes, absolutamente imprescindibles en una región donde el agua es un bien más que escaso. Y la poca que hay es salada y suele tener dosis de arsénico y cianuro. Aljibes que constan de una cisterna que se alimenta de una canaleta que recoge el agua de lluvia que se desliza por el techo de cinc de las viviendas. La concreción de la última tanda de 35 aljibes fue motivo, días atrás, de una gran fiesta con abundante locro y música autóctona.
Pero la obra más importante de los wichis fue la construcción de una escuela bilingüe que los hermanos maristas decidieron levantar cuando el gobierno provincial se sintió en condiciones de recuperar la escuela pública que inicialmente les había confiado. Al nuevo establecimiento hoy concurren 200 chicos que, a medida que ascienden en los grados, de la mano de maestros wichis y criollos, van sumando a su lengua el conocimiento del castellano. Los chicos reciben en el colegio el desayuno, el almuerzo y en algunos casos, la merienda. "Los jueves es el día de mayor asistencia porque hay milanesas", dice el hermano Marcelino, que hace apenas seis meses se sumó a la misión. Y completa: "El problema es que durante el receso de verano los chicos sufren mucho la falta de esta ayuda alimenticia y, por eso, cuando al año siguiente vuelven a la escuela vienen hasta con ... ¡15 kilos menos!".
La obra de los hermanos maristas en el Impenetrable –que tuvo en el hermano Teo, hoy destinado en un colegio de Uruguay, a su figura más destacada- no acaba aquí. Cuentan con una radio, una "Secretaría por la Dignidad" donde los aborígenes pueden llevar sus reclamos y ser orientados en la lucha por sus derechos. Y, por cierto, con clases de catequesis, impartida hasta en los parajes más recónditos, siempre con respeto a las demás creencias. Ellos no lo dicen, pero sus gestiones fueron clave para que hubiera energía eléctrica y una planta potabilizadora en el pueblo. Todo hecho con una abnegación y alegría que salta a la vista. "Nos estimula y pone contentos ver que la vida de los aborígenes es más feliz", dice el hermano Marín.
Al hermano David, con 10 años en la misión, le alegra observar "todo lo que progresaron los wichis en estos años". Y que "ellos puedan comprobar que tienen tanta capacidad como cualquier otro y que sólo necesitan tener las mismas oportunidades".
"La verdad es que uno se encariña con la gente", dice Marcelino. David va más allá: "Estoy tan feliz que pedí que me reserven una parcela en el cementerio de acá".

10 de junio de 2010

Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote...

El Señor nos regaló un año lleno de bendición y alegría. Juntos compartimos muchas cosas y es por eso que juntos queremos compartir el final, que no es un final sin futuro, sino el principio de un camino.
Nuestro año jubilar está acabando y por eso queremos invitarlos a compartir la misa donde celebraremos el Cierre del Año Sacerdotal, junto a nuestro Obispo Mons. Rubén Frassia y todos los sacerdotes de la diócesis.
Los esperamos el jueves 10 de Junio de 2010 a las 19.00 hrs. en la parroquia San Juan María Vianney (Kloosterman 1726, esquina Tucumán, Monte Chingolo) para celebrar juntos como Iglesia y agradecer a Dios este regalo que nos brindó.

21 de marzo de 2010

Nuevo Sacerdote Mariano en la Diócesis...

El viernes 19 de marzo, nuestro Obispo, Mons. Rubén Frassia ordenó Sacerdote al Diácono Sebastián Genoni, perteneciente a la Congregación de los Padres Marianos de la Inmaculada, en la parroquia Madre de la Misericordia...