La curación de Jorge Passamonti.
La historia de Jorge Passamonti y de su milagro comienza silenciosamente con un malestar, que siente a fines de Marzo de 1944; malestar al que el médico no le acuerda ninguna importancia y que no impide a Jorge asistir algún que otro día a clase.
Tiene 14 años, frecuenta el primer año del ciclo medio superior de orientación científica, y no es ciertamente de esos chicos a los que les gusta con exceso el estudio.
Con el pasar de los días, después de una aparente mejoría, los síntomas se vuelven alarmantes. La fiebre baja, y al malestar se añade una extraña rigidez muscular.
Aún no se diagnostica la enfermedad, pero cuando Jorge pierde el reflejo de deglución y comienza a faltarle la vista, se ve la necesidad de llevarlo al Hospital.
Entonces la madre, antes de que abandone la casa, pide que le administren los últimos sacramentos. En el Hospital de Lodi, se improvisa un lecho en una salita, depósito de muebles fuera de uso.
El Jueves Santo, 6 de Abril, la enfermedad del muchacho tiene ya nombre; se trata de meningitis tuberculosa.
Los médicos se sienten impotentes y primero dejan entender y luego declaran abiertamente, con suavidad y pesar, que no hay nada que hacer. En 1944 aún no se conoce en Italia el uso de los antibióticos. De meningitis se muere; y si alguno sobrevive, quedará reducido a vida vegetativa, a causa de los gravísimos handicaps que produce.
El 7 de Abril, Viernes Santo, aumentan los síntomas mortales. Jorge está en coma, no llega a tragar ni una gota de agua. Lo más que puede hacer su madre es humedecerle los labios resecos.
Por la tarde pasa el Obispo Mons. Colchi Novati, y las hermanas le piden una bendición especial para ese muchachito que se está yendo. El obispo va al lecho y recita en alta voz las oraciones para los moribundos."Al anochecer, narra la Sra. Passamonti, viene el director, Dr. Pedrimoni, me dice que el muchacho no llegará a la mañana, y me pregunta si tengo la ropa lista para vestirlo.
Jorge -continúa la Señora Passamonti-, estaba con una bolsa de hielo en la cabeza. Yo que no sabía a que Santo recurrir, había deslizado debajo de la bolsa una estampa con la imagen de Don Orione. La había traído a casa de una de mis hijas, que la había recibido a su vez de una maestra.
Hacía 4 años que Don Orione había fallecido, y la fama de sus virtudes cristianas estaba entonces muy viva. Se trataba en todo caso de una devoción nueva, y puede ser que la Sra. Passamonti pensara que un santo que hace poco que está en el cielo tenga más milagros a disposición.
Pero yo, continúa ella, no le pedía la gracia de que me salvara a mi hijo. Me parecía pedir demasiado. Le pedía solamente que durara unas horas más, para que su padre, que estaba de viaje desde S. Remo, pudiera verlo aún con vida.
El año anterior, cuando falleciera otro niño, su padre no había llegado a tiempo para saludarlo. Y ahora este se nos iba a ir..... Decía a Don Orione: ¿Qué son para ti unas pocas horas? Tienes toda la eternidad a tu disposición. Di al Señor que conserve con vida a Jorge hasta la mañana, cuando llegue el tren con su padre.
Serían las 2 de la mañana-agrega la Sra. Passamonti- cuando Jorge de repente se sentó en la cama, y él, que desde hacía días no hablaba, me dice: `Mamá, mamá, ¡qué luz, qué luz!`. A lo que yo, a mi vez le contesto: ´¿Pero dónde está la luz, Jorge? Será la luz del Señor que viene a llevarte. Quédate tranquilo. Reza por tu papá. Feliz de ti, que te vas al cielo.
Tampoco yo me daba cuenta de lo que decía, porque estaba convencida de que Jorge se nos estaba yendo de veras. Por el contrario, acierto punto, él me dice: “Sabes, mamá, ya no me muero más”. Se apoya en mi brazo y queda con la mirada fija en un rincón de la pieza. Luego agrega: “Ahora, duerme tú también”.
Imaginarse si yo estaba entonces con ganas de dormir. Pero él seguía insistiendo para que durmiera. Entonces para complacerlo, me envolví en una frazada, y fingí que me dormía sentada en una silla.
Pero él no se dejaba engañar, quizá porque intuía que tenía los ojos bien abiertos. Te dije que duermas, no finjas. Luego sucedió que hubiera creído imposible. Me dormí de veras, y cuando me desperté era ya el alba, y Jorge estaba extendido con una calma que me hubiera parecido la de la muerte. Y pensaba dentro de mí: ¡qué madre que soy!¡Dormir mientras un hijo muere! Perdóname Jorge, no lo hice queriendo.
Pensé luego que debía comenzar a limpiar la pieza, y fui a buscar una escoba. De vuelta, encontré a Jorge sentado en la cama, embebiendo un pan negro con una taza de leche, y sin darme tiempo a hablar, me dice: ¿Mamá, no hay más pan? Este se acaba. Tengo mucha hambre, me siento del todo vacío.” Corrí entonces afuera a llamar a la hermana: Hermana, venga que mi hijo está comiendo.
La religiosa pensaba que yo desvariaba a causa del gran dolor. Son cosas que pasan. Pero cuando entró en la salita y vio ella también que Jorge mojaba el pan en la leche, se apoyo en la puerta como si se estuviera desmayando. No te muevas, que voy a llamar al doctor.
¿Qué podía hacer el doctor? Venir, verificar que la fiebre de 42 había bajado a 36, que los síntomas de la meningitis habían desaparecido, para decir luego: “Señora, no se haga ilusiones; quizás sea una mejora transitoria.
¡Pero que mejora transitoria!" Exclama la Sra. Passamonti. Por la tarde la noticia de la curación se había extendido ya por toda la ciudad, y al día siguiente la pieza de Jorge estaba llena de gente, compañeros de colegio y las respectivas madres que le traían bizcochos, caramelos y miel. Y él comía de todo, con gran disgusto del doctor, que decía: “¡Qué gente sin cabeza! Queréis hacerlo volver al estado de muerte."
Jorge insistió para dejar cuanto antes el hospital y volver a clase.
Con el tiempo desapareció también el estrabismo y no apareció ninguna de las secuelas más temidas. Más aún, Jorge no solo no perdió el año, sino que fue promovido con honor pudiendo continuar con los estudios hasta graduarse de ingeniero.
En los años siguientes su caso fue examinado varias veces por teólogos y médicos; se redactó un informe clínico de 150 páginas; fueron interrogados los testigos, y se confrontaron las deposiciones y datos.
La curación resultaba repentina y perfecta, como se exige para un milagro. Cuando luego, la causa de beatificación pasó a Roma, éste fue el caso elegido y estudiado por los jueces.
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27 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
Hoy en la Catedral Metropolitana, una Reliquia del Padre Pío..
Un guante que cubría parte de una de sus manos estigmatizadas será recibido oficialmente por el rector del templo a las 17. Además, se entronizará una imagen del santo donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.
El Rector de la Catedral de Buenos Aires, Padre Alejandro Russo, invita el próximo viernes 23 a las 17 hs. a la recepción oficial del Mitón (especie de guante de punto, que solo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos) que cubría uno de los estigmas del Santo Padre Pío de Pietrelcina que quedará en custodia en la Catedral de Buenos Aires; reliquia que fuera enviado por el Padre Guardián del Santuario de San Giovanni Rotondo, Fray Carlos Maria Laborde. Además se entronizará en el Catedral la imagen donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.
A las 18 hs. Mons. Joaquín Sucunza, Vicario General de la Arquidiócesis, celebrará la Santa Misa; y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22 hs.
Habrá música y oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío.
Los Grupos de Oración creados por el Padre Pío de Pietrelcina para ser "faros de luz y de amor en el mundo", se encuadran en el Ministerio del alivio del sufrimiento y su principal labor es orar y trabajar en caridad acompañando a aquellos dolientes que transitan un tiempo que requiere más del amor fraterno.
Fuente: VR.
El Rector de la Catedral de Buenos Aires, Padre Alejandro Russo, invita el próximo viernes 23 a las 17 hs. a la recepción oficial del Mitón (especie de guante de punto, que solo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos) que cubría uno de los estigmas del Santo Padre Pío de Pietrelcina que quedará en custodia en la Catedral de Buenos Aires; reliquia que fuera enviado por el Padre Guardián del Santuario de San Giovanni Rotondo, Fray Carlos Maria Laborde. Además se entronizará en el Catedral la imagen donada por los Capuchinos de la Provincia del Río de la Plata.
A las 18 hs. Mons. Joaquín Sucunza, Vicario General de la Arquidiócesis, celebrará la Santa Misa; y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22 hs.
Habrá música y oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío.
Los Grupos de Oración creados por el Padre Pío de Pietrelcina para ser "faros de luz y de amor en el mundo", se encuadran en el Ministerio del alivio del sufrimiento y su principal labor es orar y trabajar en caridad acompañando a aquellos dolientes que transitan un tiempo que requiere más del amor fraterno.
Fuente: VR.
31 de mayo de 2011
Edifican Monasterio donde Jesús multiplicó los panes..
El monje benedictino alemán, P. Jeremias Marseiile, dio algunos alcances sobre la construcción del nuevo monasterio que estará en el lugar donde Cristo multiplicó cinco panes y dos peces, a orillas del Mar de Galilea en Tierra Santa, con los que pudieron alimentarse más de 5.000 personas.
En declaraciones a la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el sacerdote alemán dijo que su comunidad, custodios de la Iglesia de la Multiplicación de los Panes y Peces, necesita un nuevo monasterio porque el construido en los años 50s’ ya no es segura.
"Los cuartos tienen grietas profundas y la casa se mueve un poco, ya que vivimos en una zona en la que los sismos ocurren por estar cerca del valle del río Jordán", indicó el monje benedictino.
La segunda razón, añadió, "es más importante, no solo necesitamos una casa nueva sino un nuevo claustro en el que la vida monástica pueda incrementarse y crecer".
Este lugar dedicado a la oración y la reflexión resulta de particular importancia para los monjes, no solo por la gran cantidad de turistas que llegan –con un pico de hasta 5.000 personas diarias– sino para tener un espacio de acogida para los jóvenes con discapacidad que llegan allí para ser atendidos, provenientes de Israel y el Banco de Occidente.
AIN aporta para esta obra más de 50 000 euros para la construcción del oratorio, que el P. Marseille describió como "el corazón del nuevo monasterio".
"La construcción va bien, ya estamos por terminar las celdas, luego haremos el ala oeste con el nuevo oratorio. Esperamos terminar la estructura de todo el monasterio en octubre, para mudarnos a fines de mayo del próximo año", afirmó.
El nuevo monasterio es un proyecto de la Asociación Alemana para Tierra Santa y los Monjes Benedictinos.
La actual iglesia está construida sobre el lugar en donde un templo bizantino fue destruido en el año 614 por los persas. La actual estructura contiene algunos restos del piso de mosaicos del siglo V.
Fuente: ACI.
17 de mayo de 2011
El milagro de la Canonización de Don Orione..
Pierino Penacca es curado milagrosamente.
Natural de Momperone, clase 1912, tanto él como su mujer conocieron personalmente a Don Orione cuando eran jóvenes. En los últimos meses de 1990 le aparecieron síntomas de un “carcinoma pulmonar, necrótico, de células grandes, vastamente infiltrante”. Fue dado de alta del hospital porque, teniendo en cuenta sus pésimas condiciones generales de salud y la edad (tenía entonces 78 años), no era posible practicarle la quimioterapia ni la radioterapia. Pierino, los hijos, algunos sacerdotes y amigos orioninos, y hasta los discapacitados del Pequeño Cottolengo de Seregno invocaron a Don Orione.
Sorprendentemente, e inexplicablemente, se produjo una curación rápida que no dejó huellas del terrible tumor ni en su cuerpo ni en los resultados de los múltiples exámenes de todo tipo a que se sometió en los once años sucesivos. En esta curación, inexplicable para la ciencia, la Iglesia ha reconocido un milagro atribuido a la intercesión del beato Luis Orione.
“Papá se repuso bien y rápido”, afirmaron unánimemente sus hijos. No hubo más partes médicos o manifestaciones que aludieran a la enfermedad. Pierino volvió a su vida normal: trabajaba en el campo, hacía de carpintero, tocaba el acordeón. Se mantuvo siempre animado hasta pocos meses antes de la muerte, que tuvo lugar el 2 de abril de 2001, con casi 89 años, por causas ajenas al tumor.
Fue su médico de cabecera quien empezó a albergar sospechas, desde el punto de vista científico, sobre lo que había ocurrido. Pero los familiares, que habían guardado silencio sobre el carácter prodigioso de la curación, tenían una explicación, la cual testimoniaron ante quienes llevaban adelante la causa de canonización de Don Orione.
He aquí algunos trozos del testimonio presentado el 30 de enero de 1999, durante el interrogatorio diocesano de Tortona.
Sobre mi estado de salud antes de ir al hospital recuerdo solamente que me sentía mal. Recuerdo que me salía sangre de la boca y que me sentía muy débil. También recuerdo poco de mi estadía en el hospital; recuerdo más fácilmente las cosas lejanas, de mi juventud, que las recientes.
Después de haber salido del hospital, comencé a sentirme bien. Hasta fui al mar ese año en enero, porque nunca he dejado de ir al mar durante el invierno. Pero no recuerdo bien. Después de ese año, nunca he estado en cama por enfermedad, ni he vuelto jamás al hospital.
Mire, yo siempre le he rezado a Don Orione. Recuerdo cuando Don Orione venía al pueblo a pedir las ollas rotas para hacer la estatua de la Virgen de la Guardia de Tortona. Recuerdo que Don Orione me ha hecho la gracia cuando me tocaba ir a la guerra. Antes de partir, fui a mi pueblo, y con mi mujer fuimos al santuario de Tortona a pedirle a Don Orione la gracia de no tener que ir al frente. Hacía poco que había muerto Don Orione, y estaba sepultado en la cripta. Le supliqué que me hiciera quedar cerca de casa, porque estábamos atravesando una situación precaria: mis padres ya eran viejos y enfermos, y también mi mujer estaba enferma; además de nuestros hijos, teníamos los cuatro hijos de mi hermano, que había muerto unos años antes a los 37 años. Un Mayor del ejército de Tortona, al conocer mi situación, sin que yo se lo pidiera me destinó a la compañía antiaérea de Tortona y así me libré de ir al frente. Después, como sabía música me pusieron de trompetista, y con eso me libré también de disparar y de hacer la guerra. Siempre he tenido mucha confianza en Don Orione y le rezo siempre. Si estoy curado, tengo que agradecer al Señor y a Don Orione.
Ahora que estoy viejo, mi salud es bastante buena. Tengo que hacer inhalaciones y tomar medicamentos pero, gracias a Dios, sigo bien. En estos últimos años no he tenido enfermedades graves.
Don Orione me ha hecho ya otras gracias y me ha protegido también en esta enfermedad. Yo no sé qué decir sobre este hecho. Sólo me queda agradecer al Señor y a Don Orione.
Natural de Momperone, clase 1912, tanto él como su mujer conocieron personalmente a Don Orione cuando eran jóvenes. En los últimos meses de 1990 le aparecieron síntomas de un “carcinoma pulmonar, necrótico, de células grandes, vastamente infiltrante”. Fue dado de alta del hospital porque, teniendo en cuenta sus pésimas condiciones generales de salud y la edad (tenía entonces 78 años), no era posible practicarle la quimioterapia ni la radioterapia. Pierino, los hijos, algunos sacerdotes y amigos orioninos, y hasta los discapacitados del Pequeño Cottolengo de Seregno invocaron a Don Orione.
Sorprendentemente, e inexplicablemente, se produjo una curación rápida que no dejó huellas del terrible tumor ni en su cuerpo ni en los resultados de los múltiples exámenes de todo tipo a que se sometió en los once años sucesivos. En esta curación, inexplicable para la ciencia, la Iglesia ha reconocido un milagro atribuido a la intercesión del beato Luis Orione.
“Papá se repuso bien y rápido”, afirmaron unánimemente sus hijos. No hubo más partes médicos o manifestaciones que aludieran a la enfermedad. Pierino volvió a su vida normal: trabajaba en el campo, hacía de carpintero, tocaba el acordeón. Se mantuvo siempre animado hasta pocos meses antes de la muerte, que tuvo lugar el 2 de abril de 2001, con casi 89 años, por causas ajenas al tumor.
Fue su médico de cabecera quien empezó a albergar sospechas, desde el punto de vista científico, sobre lo que había ocurrido. Pero los familiares, que habían guardado silencio sobre el carácter prodigioso de la curación, tenían una explicación, la cual testimoniaron ante quienes llevaban adelante la causa de canonización de Don Orione.
He aquí algunos trozos del testimonio presentado el 30 de enero de 1999, durante el interrogatorio diocesano de Tortona.
Sobre mi estado de salud antes de ir al hospital recuerdo solamente que me sentía mal. Recuerdo que me salía sangre de la boca y que me sentía muy débil. También recuerdo poco de mi estadía en el hospital; recuerdo más fácilmente las cosas lejanas, de mi juventud, que las recientes.
Después de haber salido del hospital, comencé a sentirme bien. Hasta fui al mar ese año en enero, porque nunca he dejado de ir al mar durante el invierno. Pero no recuerdo bien. Después de ese año, nunca he estado en cama por enfermedad, ni he vuelto jamás al hospital.
Mire, yo siempre le he rezado a Don Orione. Recuerdo cuando Don Orione venía al pueblo a pedir las ollas rotas para hacer la estatua de la Virgen de la Guardia de Tortona. Recuerdo que Don Orione me ha hecho la gracia cuando me tocaba ir a la guerra. Antes de partir, fui a mi pueblo, y con mi mujer fuimos al santuario de Tortona a pedirle a Don Orione la gracia de no tener que ir al frente. Hacía poco que había muerto Don Orione, y estaba sepultado en la cripta. Le supliqué que me hiciera quedar cerca de casa, porque estábamos atravesando una situación precaria: mis padres ya eran viejos y enfermos, y también mi mujer estaba enferma; además de nuestros hijos, teníamos los cuatro hijos de mi hermano, que había muerto unos años antes a los 37 años. Un Mayor del ejército de Tortona, al conocer mi situación, sin que yo se lo pidiera me destinó a la compañía antiaérea de Tortona y así me libré de ir al frente. Después, como sabía música me pusieron de trompetista, y con eso me libré también de disparar y de hacer la guerra. Siempre he tenido mucha confianza en Don Orione y le rezo siempre. Si estoy curado, tengo que agradecer al Señor y a Don Orione.
Ahora que estoy viejo, mi salud es bastante buena. Tengo que hacer inhalaciones y tomar medicamentos pero, gracias a Dios, sigo bien. En estos últimos años no he tenido enfermedades graves.
Don Orione me ha hecho ya otras gracias y me ha protegido también en esta enfermedad. Yo no sé qué decir sobre este hecho. Sólo me queda agradecer al Señor y a Don Orione.
1 de mayo de 2011
Beato Juan Pablo II.. Ruega por nosotros.
El Papa Benedicto XVI proclamó beato esta mañana (hora local) a su predecesor el Papa Juan Pablo II, al inicio de una histórica y multitudinaria Eucaristía a la que se estima asisten más de un millón de personas de todas partes del mundo.
En este evento por primera vez en diez siglos un Pontífice eleva a los altares a su predecesor inmediato.
En medio de un gran ambiente de fiesta, ante la multitud que colmó la Plaza de San Pedro, la vía de la Conciliación y las calles adyacentes en donde se apreciaba banderas de muchos países de todo el orbe, el Vicario para la diócesis de Roma, Cardenal Agostino Vallini, leyó ante el Papa una biografía de Juan Pablo II, interrumpido en diversas ocasiones por los aplausos de los presentes.
Los aplausos invadieron la Plaza de San Pedro cuando se recordó, por ejemplo, la fecha de la elección como Pontífice, el 16 de octubre de 1978, su especial predilección por los jóvenes a quienes se dirigió de manera particular en las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Tras la lectura de la biografía, el Papa Benedicto XVI declaró beato a Juan Pablo II y dijo que la fiesta del Papa peregrino se celebrará el 22 de octubre de cada año, tras lo cual se descubrió el tapiz con el rostro de Karol Wojtyla y se entonó el himno de la beatificación, ante los incesantes aplausos y vivas de los presentes, en medio de un mar de banderas que se ondeaban en señal de alegría.
Luego de la lectura del decreto de beatificación, le fue presentada al Papa Benedicto XVI una ampolla con la sangre del nuevo Beato que fue portada, entre otros, por la protagonista del milagro que permitió la beatificación, la religiosa francesa Marie Simon Pierre.
Esta reliquia podrá ser venerada por los fieles llegados de todo el mundo a Roma.
Fuente: ACI Prensa.
En este evento por primera vez en diez siglos un Pontífice eleva a los altares a su predecesor inmediato.
En medio de un gran ambiente de fiesta, ante la multitud que colmó la Plaza de San Pedro, la vía de la Conciliación y las calles adyacentes en donde se apreciaba banderas de muchos países de todo el orbe, el Vicario para la diócesis de Roma, Cardenal Agostino Vallini, leyó ante el Papa una biografía de Juan Pablo II, interrumpido en diversas ocasiones por los aplausos de los presentes.Los aplausos invadieron la Plaza de San Pedro cuando se recordó, por ejemplo, la fecha de la elección como Pontífice, el 16 de octubre de 1978, su especial predilección por los jóvenes a quienes se dirigió de manera particular en las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Tras la lectura de la biografía, el Papa Benedicto XVI declaró beato a Juan Pablo II y dijo que la fiesta del Papa peregrino se celebrará el 22 de octubre de cada año, tras lo cual se descubrió el tapiz con el rostro de Karol Wojtyla y se entonó el himno de la beatificación, ante los incesantes aplausos y vivas de los presentes, en medio de un mar de banderas que se ondeaban en señal de alegría.
Luego de la lectura del decreto de beatificación, le fue presentada al Papa Benedicto XVI una ampolla con la sangre del nuevo Beato que fue portada, entre otros, por la protagonista del milagro que permitió la beatificación, la religiosa francesa Marie Simon Pierre.
Esta reliquia podrá ser venerada por los fieles llegados de todo el mundo a Roma.
Fuente: ACI Prensa.
30 de marzo de 2011
Obispo certifica nuevo milagro de la Virgen de Lourdes..
El Obispo de Angers (Francia), Mons. Emmanuel Delmas, proclamó el milagro de la curación de un hombre que había perdido prácticamente la movilidad en la pierna izquierda, ocurrida el 13 de abril de 2002, cuando peregrinó al Santuario de la Virgen de Lourdes.
El Comité Médico de Lourdes, compuesto por 20 doctores, constató la "súbita curación funcional, sin relación con terapia alguna y mantenida hasta la actualidad, 8 años después" que Serge François, un hombre de 56 años que luego de su curación hizo el camino hacia Santiago de Compostela a pie, unos 1570 km., para agradecer esta gracia.
Sobre el milagro, Mons. Delmas recuerda que este se produjo cuando Serge "luego de haber rezado ante la Gruta se dirigió a las fuentes para beber y lavarse la cara. Se puede ver en esta curación una actuación particular de la Virgen María para con este hombre".
Serge François, había perdido prácticamente la movilidad en la pierna izquierda por una hernia discal aparecida por complicaciones quirúrgicas relacionadas a 2 operaciones. Tras la curación, señala el diario La Razón, creció su vida de fe y de oración, y hoy reza mucho por otros enfermos. Volvió a Lourdes en 2003, informó de su caso al Comité Médico y empezó el proceso de estudio del caso.
Sobre el caso, el Obispo de Tarbes y Lourdes (Francia), Mons. Jacques Perrier, afirmó en una nota publicada en el sitio web del Santuario, que "los médicos de hoy en día son reticentes ante el calificativo 'inexplicable', a menos que se agregue 'en el marco de los conocimientos científicos'. Prefieren ceñirse a un hecho: tal curación es hoy inexplicable. Esta reserva les parece indispensable para no ser descalificados luego por aquellos colegas que rechazan lo inexplicable".
"Además -añade- los médicos de Lourdes han buscado siempre ser deontológicamente irreprochables. Es la misma Iglesia la que los alienta a eso".
La Razón recuerda luego que aunque el Comité de Médicos tiene datos de 7 000 curaciones inexplicables desde 1884, la Iglesia solo reconoce 67 casos como milagrosos (68 con este).
Para conmemorar este nuevo milagro, el Obispo de Angers, Mons. Delmas, invita a los fieles a participar de una Eucaristía que se realizará cuando los fieles de su diócesis peregrinen al Santuario de Lourdes entre el 3 y el 8 de mayo "para rezar humildemente a María y con María".
El Comité Médico de Lourdes, compuesto por 20 doctores, constató la "súbita curación funcional, sin relación con terapia alguna y mantenida hasta la actualidad, 8 años después" que Serge François, un hombre de 56 años que luego de su curación hizo el camino hacia Santiago de Compostela a pie, unos 1570 km., para agradecer esta gracia.
Sobre el milagro, Mons. Delmas recuerda que este se produjo cuando Serge "luego de haber rezado ante la Gruta se dirigió a las fuentes para beber y lavarse la cara. Se puede ver en esta curación una actuación particular de la Virgen María para con este hombre".
Serge François, había perdido prácticamente la movilidad en la pierna izquierda por una hernia discal aparecida por complicaciones quirúrgicas relacionadas a 2 operaciones. Tras la curación, señala el diario La Razón, creció su vida de fe y de oración, y hoy reza mucho por otros enfermos. Volvió a Lourdes en 2003, informó de su caso al Comité Médico y empezó el proceso de estudio del caso.
Sobre el caso, el Obispo de Tarbes y Lourdes (Francia), Mons. Jacques Perrier, afirmó en una nota publicada en el sitio web del Santuario, que "los médicos de hoy en día son reticentes ante el calificativo 'inexplicable', a menos que se agregue 'en el marco de los conocimientos científicos'. Prefieren ceñirse a un hecho: tal curación es hoy inexplicable. Esta reserva les parece indispensable para no ser descalificados luego por aquellos colegas que rechazan lo inexplicable".
"Además -añade- los médicos de Lourdes han buscado siempre ser deontológicamente irreprochables. Es la misma Iglesia la que los alienta a eso".
La Razón recuerda luego que aunque el Comité de Médicos tiene datos de 7 000 curaciones inexplicables desde 1884, la Iglesia solo reconoce 67 casos como milagrosos (68 con este).
Para conmemorar este nuevo milagro, el Obispo de Angers, Mons. Delmas, invita a los fieles a participar de una Eucaristía que se realizará cuando los fieles de su diócesis peregrinen al Santuario de Lourdes entre el 3 y el 8 de mayo "para rezar humildemente a María y con María".
28 de febrero de 2011
Los Mineros agradecen el rescate..
A 4 meses de su histórico rescate, 25 de los 33 mineros atrapados en la Mina San José en Chile, recorrieron la Vía Dolorosa en Jerusalén y llegaron hasta el Santo Sepulcro para dar gracias a Dios por haber sobrevivido.
Según informa la agencia EFE, los mineros estaban acompañados por sus esposas y madres, recorrieron las 9 primeras estaciones de la Vía Dolorosa y llegaron a la plaza de la Iglesia del Santo Sepulcro, donde fueron recibidos con aplausos por los turistas y religiosos que allí se encontraban.
En la Basílica del Santo Sepulcro, los mineros y sus familiares rezaron juntos "un Padre N
uestro y un Ave María en el Monte del Calvario, en el interior de la Basílica, y tocaron con sus manos el hueco de la piedra en la que se cree que estuvo clavada la cruz".
Los mineros peregrinos trataron de evitar las cámaras de los periodistas para tener un momento de recogimiento. Uno de ellos llevó a su bebé y lo bautizará en el río Jordán.
"Tenemos muchos viajes, pero éste es el más bonito, el que sabíamos que nos iba a quedar para toda la vida, el del camino de Dios y todo lo que Él pasó para poder estar con nosotros", declaró el minero Víctor Zamora.
José Henríquez, quien fuera el guía espiritual del grupo durante las semanas que permanecieron atrapados, recordó que en las profundidades de la mina "clamamos a un Dios vivo y Él nos respondió y nos ha regalado todo estos viajes a diferentes países del mundo. Él nos rescató y tomó dominio de todo el aparataje de salvación. Es un Dios que responde a la oración, que tiene oídos, que escucha al pecador. Nosotros creímos en Él y Él nos respondió".
El sacerdote franciscano Agustín Molini, que los guió en la visita a la Basílica y dirigió la oración, estableció un paralelo entre la salvación terrenal de los mineros y salvación divina.
"Este lugar de la resurrección es para sacarnos a todos de la esclavitud y del abismo del pecado para resucitar para una vida nueva y eterna. Éste es el paralelo del rescate de los mineros de Chile, por la gracia del Señor, y del rescate que Él quiere para nosotros y para todo la humanidad para siempre", argumentó.
Los 33 mineros permanecieron atrapados durante 70 días a más de 600 metros de profundidad en el yacimiento minero San José de Atacama, luego de un derrumbe ocurrido el 5 de agosto de 2010. Gracias a una impecable operación de rescate que incluyó labores de perforación y la construcción de una cápsula para extraerlos uno por uno, pudieron abandonar la mina entre el 11 y 13 de octubre pasado.
Fuente: ACI Prensa.
Según informa la agencia EFE, los mineros estaban acompañados por sus esposas y madres, recorrieron las 9 primeras estaciones de la Vía Dolorosa y llegaron a la plaza de la Iglesia del Santo Sepulcro, donde fueron recibidos con aplausos por los turistas y religiosos que allí se encontraban.
En la Basílica del Santo Sepulcro, los mineros y sus familiares rezaron juntos "un Padre N
uestro y un Ave María en el Monte del Calvario, en el interior de la Basílica, y tocaron con sus manos el hueco de la piedra en la que se cree que estuvo clavada la cruz".Los mineros peregrinos trataron de evitar las cámaras de los periodistas para tener un momento de recogimiento. Uno de ellos llevó a su bebé y lo bautizará en el río Jordán.
"Tenemos muchos viajes, pero éste es el más bonito, el que sabíamos que nos iba a quedar para toda la vida, el del camino de Dios y todo lo que Él pasó para poder estar con nosotros", declaró el minero Víctor Zamora.
José Henríquez, quien fuera el guía espiritual del grupo durante las semanas que permanecieron atrapados, recordó que en las profundidades de la mina "clamamos a un Dios vivo y Él nos respondió y nos ha regalado todo estos viajes a diferentes países del mundo. Él nos rescató y tomó dominio de todo el aparataje de salvación. Es un Dios que responde a la oración, que tiene oídos, que escucha al pecador. Nosotros creímos en Él y Él nos respondió".
El sacerdote franciscano Agustín Molini, que los guió en la visita a la Basílica y dirigió la oración, estableció un paralelo entre la salvación terrenal de los mineros y salvación divina.
"Este lugar de la resurrección es para sacarnos a todos de la esclavitud y del abismo del pecado para resucitar para una vida nueva y eterna. Éste es el paralelo del rescate de los mineros de Chile, por la gracia del Señor, y del rescate que Él quiere para nosotros y para todo la humanidad para siempre", argumentó.
Los 33 mineros permanecieron atrapados durante 70 días a más de 600 metros de profundidad en el yacimiento minero San José de Atacama, luego de un derrumbe ocurrido el 5 de agosto de 2010. Gracias a una impecable operación de rescate que incluyó labores de perforación y la construcción de una cápsula para extraerlos uno por uno, pudieron abandonar la mina entre el 11 y 13 de octubre pasado.
Fuente: ACI Prensa.
11 de enero de 2011
Se aprobó milagro atribuido a Juan Pablo II..
VATICANO, 05 Ene. 11 / 11:46 am (ACI)
El diario italiano "Il Giornale" informó ayer que la Congregación para la Causas de los Santos ya aprobó la curación de una religiosa francesa que sufría Parkinson como milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II.Marie Simon-Pierre, una religiosa francesa de 44 años, sufría de una forma agresiva de Parkinson. La enfermedad desapareció instantánea e inexplicablemente luego que sus hermanas, en junio de 2005, le pidieran a Juan Pablo II el milagro de la curación a dos meses de su fallecimiento.
Aunque el Vaticano no ha confirmado esta decisión, el vaticanista de Il Giornale, Andrea Tornielli, asegura que el expediente sobre el milagro fue aprobado a fines de 2010 por los especialistas que integran la comisión médica de la Congregación y también por los teólogos a cargo del caso. Los documentos ya estarían en poder de los cardenales y obispos que deben emitir un último juicio antes de que el expediente sea presentado ante el Papa Benedicto XVI.
Tornielli sostiene que la reunión de los cardenales se realizará a mediados de enero y si el resultado es positivo, el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, podrá solicitar al Papa Benedicto XVI la promulgación del decreto de reconocimiento del milagro.
El 19 de diciembre de 2009 el Papa Benedicto XVI aprobó el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Juan Pablo II y –con la aprobación del milagro– solo faltaría el anuncio de la fecha de beatificación, sostiene Tornielli.
El vaticanista considera que la beatificación podría ocurrir antes del próximo verano europeo o "podría prepararse para octubre".
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005 y aunque la Iglesia exige un periodo de espera de cinco años desde la muerte del candidato para comenzar su proceso de canonización, el Papa Benedicto XVI hizo una excepción y autorizó su inicio el 28 de junio de 2005.
El primer paso del proceso de canonización es el reconocimiento de la heroicidad de virtudes; es decir haber vivido en grado sobresaliente la fe, la esperanza y la caridad. Luego que el Papa promulga el decreto de heroicidad, se espera un milagro obrado por la intercesión del Siervo de Dios que –tras ser reconocido– permitirá la beatificación. La canonización de un beato exige un segundo milagro debidamente investigado y aprobado por las autoridades eclesiales.
2 de septiembre de 2010
Dios es grande! Vamos a salir!
Así comienza la carta que envió un minero de 63 años a su mujer, a través de una sonda.
“Querida Lila, estoy bien gracias a Dios. Esperamos salir pronto. Paciencia, Dios es grande, vamos a salir”.
Con estas palabras comienza la carta que envió a su mujer Mario Gómez, uno de los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto. La pegó, metida en una bolsita de nylon, al martillo de la sonda que perforó la mina San José.
“Dile a Avalos (su jefe) que este mes haga un informe, no más, lo antes posible, para los últimos meses ( ...) Dile que qué pasa con el seguro. Bueno Lila, pronto nos comunicaremos”, continuaba la misiva de Gómez, la que devolvió la fe perdida a los cerca de 400 familiares instalados desde hace 17 días en el Campamento Esperanza, en Copiapó, 800 kilómetros al norte de Santiago.
Gómez, de 63 años, es el minero de mayor experiencia en la mina.
La esposa, contó que su marido tenía mucha experiencia porque “había trabajado brutalmente” no sólo en esa mina, y sabía soportar condiciones adversas y duras, por lo que no le extrañaba que haya sido el pilar del grupo de atrapados.
Fue Eduardo, uno de los trabajadores que apoyaba las labores de perforación, quien desoyó las órdenes oficiales de mantener silencio y bajó tropezando por una zanja para traer una noticia increíble desde la boca del túnel.
“Un papel” , alcanzó a susurrar. “Todos bien en el refugio”, tartamudeó. “Nos vamos a jugar todo por ellos”, dijo, y su cuerpo quedó atrapado por los empujones de las mujeres desesperadas, y sus palabras cubiertas por los aullidos de júbilo.
“Gloria a Dios” , gritó una de ellas, y el rumor corrió de carpa en carpa desatando la euforia en la ladera de la mina, en el campamento que montó el gobierno cinco días después de la tragedia y al que no se permite el acceso a la prensa.
“Lo dijo el minero, el minero no te va a mentir”, repetía María Segovia ante los incrédulos periodistas que esperaban la versión oficial de las seis de la tarde.
Eran poco más de las tres de la tarde en la Argentina cuando las familias volvían a creer en un final feliz para el derrumbe en la cuestionada mina San José, que ya había sufrido otros accidentes e incluso había sido clausurada.
“Es muy emocionante que sean tan fuertes para sobrevivir 17 días. Yo tengo ahí a mi hermano Carlos, de 23 años, y vine de Cochabamba apenas llegó la noticia del accidente”, contó el boliviano Luis Mamani. “Esto era como una aguja en un pajar”, agregó el hermano del único minero no chileno atrapado en la mina San José. “Toda la familia de Copiapó está celebrando, estábamos esperando esta noticia”, decían por su parte los familiares del ex futbolista Franklin Lobos.
Al caer la tarde, en el Campamento la Esperanza se realizaba una cadena de oración, como todas noches. Pero esta vez con llantos de alegría y gratitud, esperando ver las imágenes que las cámaras trajeron de las profundidades de la mina.
Hoy, a las 7 de la mañana, como todos los días, los parientes de los mineros atrapados estarán levantados, encendiendo las fogatas con las que se mantienen calientes y esperarán la llegada de las nuevas máquinas que van a entubar el hueco hecho por la sonda. Los ayudan 8 psicólogos y otro tanto de asistentes sociales que intentan hacer la espera más tolerable. Los trabajos de rescate, al fin y al cabo, podrían llevar hasta 4 meses.
Con estas palabras comienza la carta que envió a su mujer Mario Gómez, uno de los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto. La pegó, metida en una bolsita de nylon, al martillo de la sonda que perforó la mina San José.
“Dile a Avalos (su jefe) que este mes haga un informe, no más, lo antes posible, para los últimos meses ( ...) Dile que qué pasa con el seguro. Bueno Lila, pronto nos comunicaremos”, continuaba la misiva de Gómez, la que devolvió la fe perdida a los cerca de 400 familiares instalados desde hace 17 días en el Campamento Esperanza, en Copiapó, 800 kilómetros al norte de Santiago.
Gómez, de 63 años, es el minero de mayor experiencia en la mina.
La esposa, contó que su marido tenía mucha experiencia porque “había trabajado brutalmente” no sólo en esa mina, y sabía soportar condiciones adversas y duras, por lo que no le extrañaba que haya sido el pilar del grupo de atrapados.
Fue Eduardo, uno de los trabajadores que apoyaba las labores de perforación, quien desoyó las órdenes oficiales de mantener silencio y bajó tropezando por una zanja para traer una noticia increíble desde la boca del túnel.
“Un papel” , alcanzó a susurrar. “Todos bien en el refugio”, tartamudeó. “Nos vamos a jugar todo por ellos”, dijo, y su cuerpo quedó atrapado por los empujones de las mujeres desesperadas, y sus palabras cubiertas por los aullidos de júbilo.
“Gloria a Dios” , gritó una de ellas, y el rumor corrió de carpa en carpa desatando la euforia en la ladera de la mina, en el campamento que montó el gobierno cinco días después de la tragedia y al que no se permite el acceso a la prensa.
“Lo dijo el minero, el minero no te va a mentir”, repetía María Segovia ante los incrédulos periodistas que esperaban la versión oficial de las seis de la tarde.
Eran poco más de las tres de la tarde en la Argentina cuando las familias volvían a creer en un final feliz para el derrumbe en la cuestionada mina San José, que ya había sufrido otros accidentes e incluso había sido clausurada.
“Es muy emocionante que sean tan fuertes para sobrevivir 17 días. Yo tengo ahí a mi hermano Carlos, de 23 años, y vine de Cochabamba apenas llegó la noticia del accidente”, contó el boliviano Luis Mamani. “Esto era como una aguja en un pajar”, agregó el hermano del único minero no chileno atrapado en la mina San José. “Toda la familia de Copiapó está celebrando, estábamos esperando esta noticia”, decían por su parte los familiares del ex futbolista Franklin Lobos.
Al caer la tarde, en el Campamento la Esperanza se realizaba una cadena de oración, como todas noches. Pero esta vez con llantos de alegría y gratitud, esperando ver las imágenes que las cámaras trajeron de las profundidades de la mina.
Hoy, a las 7 de la mañana, como todos los días, los parientes de los mineros atrapados estarán levantados, encendiendo las fogatas con las que se mantienen calientes y esperarán la llegada de las nuevas máquinas que van a entubar el hueco hecho por la sonda. Los ayudan 8 psicólogos y otro tanto de asistentes sociales que intentan hacer la espera más tolerable. Los trabajos de rescate, al fin y al cabo, podrían llevar hasta 4 meses.
11 de agosto de 2010
Argentinos que viven de milagro...
Sufrían enfermedades terminales y se curaron. Tuvieron accidentes fatales y sobrevivieron. Fue luego de que ellos o sus familiares le rezaran a católicos en procesos de canonización. El Vaticano consideró que se trató de milagros.
Nota de Sergio Rubin, Diarío Clarín, 11/08/2010.
Nota de Sergio Rubin, Diarío Clarín, 11/08/2010.
En una carrera desesperada, lo llevaron al hospital San Blas de Nogoyá, donde el médico de guardia constató la ausencia de signos vitales. No había latidos cardíacos ni respiración. De todas formas, inició los auxilios de práctica para un ahogado. En el pasillo, Alicia empezada a aceptar que su hijo estaba muerto. Fue entonces que por sugerencia de una amiga comenzó a rezarle a la Madre Maravillas, una carmelita española con fama de milagrosa que murió en 1974. Alicia había escuchado hablar de ella en el monasterio carmelita de Nogoyá. Incluso, años atrás le había rezado para que su marido consiguiera trabajo, gracia que la monja le concedió.
Recordó la oración a la Madre Maravillas y comenzó a serenarse. Sintió que la monja carmelita le daba la certeza de que Manuelito se salvaría. Llegó a serenar a los que los rodeaban, quienes creyeron que estaba sufrieron un trastorno por el golpe emocional que había recibido. A los 35 minutos de haber iniciado los ejercicios de resucitación, el médico comunicó que el chico vivía, pero que, en el mejor de los casos, quedaría en estado vegetativo por todos los minutos que no respiró. Manuelito fue inmediatamente trasladado al hospital San Roque, de Paraná, con respirador artificial. Al llegar, los médicos vaticinaron que, muy probablemente, Manuel no pasaría la noche.
Pero 19 horas después, ocurrió algo asombroso: el chico, todo entubado, se incorporó en la camilla, se sacó el catéter y comenzó a llamar a la madre. Dos días después, el chico fue dado de alta sin que presentara secuela alguna. "Los médicos no lo podían creer", cuenta Alicia. Pero ella estaba segura de que la vuelta a la vida de Manuel había sido producto de un milagro por intercesión de la Madre Maravillas. De hecho, el caso fue presentado ante el Vaticano para que se estudiara si efectivamente fue un hecho milagroso y así posibilitar la canonización de la Madre Maravillas. En 2001, una junta médica confirmó que se trató de un hecho "inexplicable para la ciencia".
El caso de Manuel es uno de los 11 sucedidos en el país en las últimas décadas que fueron reconocidos por la Santa Sede como milagros. Y que sirvieron para que hombres y mujeres que murieron con fama de santidad llegaran a los altares. Porque para que un católico que tuvo una vida cristiana ejemplar -confirmada tras un profuso estudio- llegue a ser declarado beato hace falta que se compruebe que Dios obró un milagro por su intercesión. Y otro más, para que sea proclamado santo.
Según dice la periodista Marta Noce en su libro "Milagros en la Argentina", además de la canonización de la Madre Maravillas, los milagros aceptados por el Vaticano en el país permitieron la beatificación de la monja cordobesa María del Tránsito Cabanillas; la española Nazaria March Mesa y la italiana Antonina de Angelis (sor Ludovica); el sacerdote francés Guillermo Chaminade, y el español Faustino Miguenz, y el enfermero italiano de la patagonia Artémides Zatti. Y la canonización de la italiana María Josefa Roselló y del sacerdote francés Miguel Garicoits (dos). A los que debe sumarse el que posibilitó, en 2007, la beatificación, de Ceferino Namuncurá.
Este último caso, se produjo en 1999 cuando los médicos le diagnosticaron a la cordobesa Valeria Herrera de Koua, que por entonces tenía 24 años, un virulento cáncer de útero. "Dijeron que la metástasis en los pulmones y en el hígado serían fulminantes", recuerda. "Nunca olvidaré aquel viernes en que me comunicaron que tenía un coreocarcinoma que me mataría en pocas semanas", relata. Y agrega: "Cuando mi esposo salió esa noche al patio a tomar fresco me fui a mi dormitorio y encontré sobre la mesita una revista con la vida de Ceferino. La leí y lo sentí cerca. Entonces, casi lo increpé. Le dije: ¿A vos te hace falta un milagro?: Hacémelo a mí".
Pero los milagros comprometen. Como lo admite Elena Otero de Gaudino, que se salvó de un tumor en la tiroides con ramificaciones en la laringe y la faringe luego de rezarle al padre Chaminade, fundador de los marianistas. "Debemos agradecer dando testimonio de nuestra fe", dice.
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