10 de junio de 2011

La Vigilia de Pentecostés..

¿Por qué Pentecostés es una fiesta de los jóvenes?
Pentecostés nos está diciendo que la Iglesia es siempre joven y que la juventud, tanto la que ha sido llamada a la vida consagrada como la juventud que no siente ese llamamiento pero que tiene que seguir en el mundo un compromiso para el cual ha recibido su vida, es signo de una Iglesia siempre joven, siempre en fase de renovación. Y el Espíritu Santo es el alma de esa renovación, de esa espiritualidad. Corresponde al anhelo de los humanos hoy: justicia, verdad, trascendencia. Si en algún año la fiesta de Espíritu Santo recobra una actualidad urgente, es hoy cuando vemos tanta confusión, tantas voces falsas de redención, tanto materialismo, tanto egoísmo, tanto odio, tanta violencia. Es un momento precioso para sentir que esa ansia de justicia, de verdad, de absoluto, de trascendencia, corresponde a un anhelo profundo humano que nadie lo puede llenar si no es el Espíritu mismo de Dios que viene a tomar posesión y a llenar ese inmenso vacío que -el ser humano- como San Agustín va buscando en el mundo soluciones y no puede encontrar: "Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón anda inquieto hasta descansar en Ti".
Muchos jóvenes buscan, muchas veces, esos caminos de lo espiritual en doctrinas que, en vez de llenar, hacen más misteriosa la sed de infinito que todos llevamos. ¡Cuántos buscan en falsos gnosticismos, en espiritualismos de tipo oriental!; o quién sabe lo que es peor: en evasiones de las drogas, del vicio, del placer, de la violencia ¡Cuánta juventud se pierde! a pesar de que lleva el ansia de la justicia, de lo absoluto, de lo espiritual, que está como intoxicada en medio de un mundo que no se levanta más allá de las tejas. Queremos decirle a todos los jóvenes de nuestra diócesis: “¡no pierdan esa ansia, nunca!, pero no la busquen por caminos torcidos.”

¿Qué es la fiesta de Pentecostés?
Fiesta Bíblica: La Iglesia tiene una respuesta y es la que está dando este día: "Pentecostés". Es una fiesta de origen bíblico. Nació como una fiesta de acción de gracias en el tiempo de la recolección. Pentecostés suena a 50 días, 7 semanas. Siete semanas después que se recogía la primera gavilla, cuando ya se terminaba la cosecha iban a ofrecer al Señor las primicias y a darle las gracias por ella.
Fiesta de la alianza del Sinaí: Posteriormente los judíos le dieron también el sentido de aniversario de la fiesta de la Alianza de Dios con Moisés en el Sinaí, y renovaban en Pentecostés los compromisos de la Alianza.
Fiesta cristiana: Pero el cristianismo le dio otro sesgo más profundo: Pentecostés, número 50, símbolo de perfección, de plenitud. Desde la resurrección de Cristo hasta hoy 50 días, la plenitud pascual como el gozo completo que decía Cristo. La paz que nadie puede turbar. Se celebra como plenitud de la resurrección de Cristo y de su Ascensión a los cielos. La venida del Espíritu de Cristo enviado por al Padre y por el Hijo como lo había prometido el Señor: "Les conviene que me vaya porque si no me voy y no soy glorificado, no les puedo enviar al Espíritu". Los mandó estar en oración y en acción mientras esperaban.
Un día de Pentecostés, vino el Espíritu: es el nacimiento de la Iglesia, es la clausura de la Pascua, es el tiempo que marca profundamente el espíritu de nuestra misa de cada domingo y nuestra vida cristiana donde quiera que se desarrolle.

Vigilia: Para que seamos testigos de Pentecostés, para renovar nuestro compromiso y vivir la Comunión, te invitamos a la Vigilia que haremos: Lugar: Colegio José Manuel Estrada (2 de Mayo y Piñeiro, en Lanús) Fecha y Horario: 11 de junio, 19.30 hrs. Quiénes: Todos los jóvenes de la diócesis, parroquias, movimientos; quienes se preparan para la Confirmación. Y todos los jóvenes de espíritu. Los esperamos.


Programa:
19.30: Recepción
20.00: Rito de inicio. Del caos a la organización, de las tinieblas a la luz.
20.45: Trabajo en grupos.
Hasta 15 años inclusive en Polimodal.
Mayores de 16 en el Primario.
22.00 Testimonios. "La Iglesia la construimos entre todos".
22.15 Rito del fuego. Procesión.
23.00 Misa presidida por nuestro Obispo.
24.00 Envío. Final.

"Concédenos Señor tu Espíritu para construir una Iglesia en Comunión"

6 de junio de 2011

El Señor esta siempre presente..

Domingo 05 de junio de 2011
Fiesta de la Ascensión del Señor
Evangelio según San Mateo 28,16-20 (Ciclo A):

Después de la Resurrección del Señor, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: ‘Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo’

¡El Señor está presente siempre!

El aspecto de la ascensión es parte del Misterio Pascual, que se trata de la crucifixión de Cristo, la muerte, la resurrección y el ascenso al Padre. El próximo domingo la Liturgia nos hace celebrar la Fiesta de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. El hecho predominante es la resurrección de Cristo.

Cristo fue enviado por el Padre y cumplió con lo que el Padre le pidió: el sacrificio definitivo, redimirnos en la cruz, poner sobre sus espaldas el pecado de todo el mundo; Cristo nos redime en la cruz y, ya resucitado, subirá al Padre. Y antes de partir definitivamente, dice dos afirmaciones muy claras: la primera, que recibió todo poder en el cielo y en la tierra y envía a los discípulos a bautizar -y hacer discípulos para el Reino- “en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Bautizar, ser enviados y sobre todo a enseñar -que es transmitir y comunicar la doctrina, “y enseñarles a cumplir todo lo que yo les he mandado.” Cristo, antes de ascender al Padre, envía a los discípulos; y en ellos nos envía a nosotros a anunciar y predicar.

La segunda afirmación, también muy importante, es “yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” La presencia de Cristo será invisible pero no menos real. ¡Es real! Pero es invisible. Él estará como resucitado, como redentor, como salvador, como Mesías, como Cristo Glorioso, ¡presente en nosotros todos los días de nuestra vida!

De esto no nos podemos olvidar jamás, porque no es un dato secundario, o de menos importancia, ¡es fundamental!; ¡el Señor está! Y por esta razón tiene que resonar en nuestros oídos, en nuestro corazón y en nuestra alma, esta otra afirmación: “¡no teman, Yo estoy con ustedes!”

No hay que tener miedo. No tenemos que tener miedo. El Señor está presente, está en nosotros, está con nosotros y al lado de nosotros. ¡Eso es muy importante! El anuncio, la predicación y su presencia siempre, porque somos bautizados y confirmados.

Finalmente el tema de la comunicación. Benedicto XVI dice algo muy importante: así como hubo una revolución industrial donde lo manual pasa a las grandes industrias, -que es un cambio sideral, notable y que repercute en toda la sociedad., en esta época de la era digital también se da un cambio tremendo, porque el mundo de la comunicación, de la información, de lo instantáneo, está presente.

Esto es muy bueno, no es malo, pero el Papa advierte algo a considerar: primero la comunicación, como Internet, o lo digital, o lo virtual, es bueno que se comunique, se informe y se participe, pero saber que lo virtual jamás reemplazará la presencia real del vínculo y en el trato entre las personas.

Una cosa es la imagen y otra la realidad. Y la realidad es más importante que la imagen, por más expansiva que sea. La realidad es fundamental y nosotros la subrayamos.

Luego, la presencia de lo que se obra, lo que se muestra, lo que se hace público, tiene que estar en conexión con lo que es el ser, con la persona misma. No puede haber dicotomía, no puede haber esquizofrenia, ni división entre imagen y realidad. Y esto también hay que tenerlo en cuenta.

Mis bendiciones para todos los comunicadores, a quienes el Papa nos anime en este tiempo especial donde vivimos un cambio de cultura, pero que el mundo -de esta era digital- también tiene que estar presente el Señor en lo humano; y en lo humano la presencia del Señor

Les dejo mi bendición en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Mons. Rubén Oscar Frassia.